Narciso Garcia Gonzalez

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Narciso Garcia Gonzalez, represaliado por el franquismo, fusilado el 18 de marzo de 1941 en Madrid.[1][2]

Contenido

[editar] Biografía

Narciso García González nació en Belmonte de Tajo, provincia de Madrid.[1] el 29 de octubre de 1891, fue labrador y alcalde desde 1936 hasta su fusilamiento en el fatídico día 18 de marzo de 1941.Su asesinato por parte del Estado no ha sido reconocido ni hecho gesto alguno de reconciliación por parte de ningún gobierno, y ni por su pueblo natal Belmonte de Tajo, que ni una placa dedica al último alcalde de la constitución republicana.

Natural de Belmonte, se casó con Petra Ávila Morate y tuvieron cinco hijos: Ángela, Pedro, Carmen, Ángel y Victoria. Vivió tiempos convulsos durante el régimen monárquico de los Borbones dónde reinaba la corrupción y el caciquismo, fue jornalero y vivió en la pobreza un tiempo en el que los señoritos de los campos y los cortijos eran dueños de la tierra. Apoyó la República española como gobierno constitucional y democrático asumiendo tras su elección como concejal la alcaldía de Belmonte de Tajo en los momentos más críticos para la República. El fascismo y el clero se habían levantaron contra el gobierno elegido por el pueblo, contra el orden legal y democrático con gran violencia, llevándonos a la guerra entre españoles. Narciso contuvo las disputas políticas y la violencia en su pueblo, instauró métodos de reparto de alimentos para combatir el hambre. Al final de la Guerra Civil, antes del avance fascista a Belmonte de Tajo, dos hombre llegados desde Madrid, fueron a su casa para procurarle una salida del país, a lo que Narciso se negó alegando que no tenía nada que esconder; ningún delito o participación en la violencia que generó la guerra provocada por los usurpadores de la democracia y, se quedó en Belmonte tras la rendición de la República. El nuevo régimen de carácter dictatorial encerró a Narciso en el convento de Aranjuez utilizado como presidio. Jamás volvió a casa para abrazar a Petra ni a sus hijos.

El tiempo que estuvo en presidio mantuvo la esperanza de ser liberado por saberse inocente de crímenes de sangre. En prisión se mostró optimista ante su familia, allí contó que recibió buen trato comparado con otros presos; el mismo párroco que golpeaba con dureza a los detenidos y obligaba a besar la cruz a los cautivos bajo coacciones a sus familiares, a Narciso nuca le dio un mal trato. Narciso creía que lo hacía en agradecimiento por su protección mientras fue alcalde durante la guerra. El sacerdote pensando estar en peligro hacia unos años, acudió al alcalde para pedir protección. Momento en que acogió al cura en su propia casa para evitar que alguien asaltara la del clérigo. Narciso era optimista, no contaba con que tenía enemigos poderosos, con los que tuvo enfrentamientos políticos mientras gobernó Belmonte de Tajo. Así la conspiración de las fuentes.

La conspiración de las fuentes.

Es una historia que muestra la maldad y sed de venganza de los terratenientes y la mezquindad del párroco de la localidad; sobre este último se sabe que la providencia jugó un papel determinante, cuando tiempo después de su traición a Narciso y no por esa causa, unos fugados de presidio lo mataron a golpes por su sabida participación en las sesiones de tortura a los condenados. Sin saberlo, los prófugos que poniendo en riesgo su libertad -bien podían haber escapado a la sierra en lugar de regresar a Belmnote-, fueron sin duda la mano de la providencia para castigar al cura belmonteño. De seguro otras manos usaría la providencia para servir su justicia con los terratenientes que condujeron a Narciso a la muerte. La conspiración de las fuentes comienza cuando las esperanzas para liberar a Narciso de una condena de muerte toma forma. Su familia demostró documentalmente su carácter mediador ante los conatos de violencia surgidos en el pueblo durante la guerra. Además de fiscalizar con vigilancias para que nadie se aprovechara de las necesidades y del método de racionamiento en mercados ilegales, llevaba exhaustivo control sobre las expropiaciones de grano en propiedad de los terratenientes y contrabandistas del estraperlo. Así lo supo el mando militar de la zona, a través de su comandante cuando investigaron y expendió tras consultar la documentación y declaraciones del secretario del ayuntamiento una petición de indulto para Narciso. La gerencia municipal impuesta por el régimen dictatorial, avaló el documento que exculpaba a Narciso de delitos de sangre. Por último la joven hija de Narciso, Carmen y su madre Petra, pidieron al párroco que se sumara a esa petición de indulgencia. El cura se mostró colaborador ante las mujeres, no podía ser de otro modo, pues había sido refugiado en la casa de ellas en los peores días de la guerra. Abusando así de su confianza, hasta tal punto quiso colaborar que se ofreció él mismo a llevar la carta ante las autoridades judiciales. Ellas marcharon tranquilas por saberse seguras de que la justicia no podía obrar contraria a la buena fe de la que se hacía constar sobre la actuación de Narciso durante su gobierno. El cura acudió al día siguiente por el camino de la fuente baja hasta la alta para encontrarse con el grupo de terratenientes de Belmonte de Tajo con los que tenía por costumbre reunirse. Allí les enseñó la carta y quedaron estos consternados ante la posibilidad de que Narciso quedará libre o vivo. Les pareció una aberración que el hombre que les había privado de un gran beneficio de esa época maldita a través del estraperlo quedara vivo, y allí mismo, ellos y el párroco quemaron la carta y brindaron por la fidelidad de su clérigo.

El régimen criminal y un complot entre los señoritos que odiaban a Narciso, porque repartió alimentos que almacenaban para el estraperlo que incautó durante la guerra, eso, junto a los nuevos usos de la tierras para el trabajo y las necesidades del pueblo hambriento, llevaron al alcalde de Belmonte de Tajo a una sentencia de muerte dictada por el régimen militar de la zona. El contexto de enjuiciamiento era contrario a la lógica. El mismo Serrano-Suñer terminó hablando de "Justicia al revés", para referirse a aquella paradoja jurídica: los que se habían mantenido fieles al Estado republicano legalmente establecido, pasaron a ser juzgados y condenados como reos de rebelión militar. El terror se estableció en todos los campos de la vida. “Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado.” —General Mola, Instrucción Reservada. Base 5ª. Madrid, 19 de julio de 1936.[1


Finalmente, a Narciso, sin pruebas en su contra, sin delitos de sangre, honrado y humanista, los tribunales castrenses lo condenaron a muerte.


La familia de Narciso empobreció tras la muerte del padre, el caciquismo impedía su desarrollo haciendo que nadie trabajara las tierras de su esposa. Los niños tuvieron que valerse en trabajos menores e incluso en rebuscar por las vías de tren los restos de carbón para calentarse en el invierno. Sin recursos, Petra tuvo que mal vender todo lo que tenía y exiliarse a otras zonas del país donde no sufriera persecuciones. En la actualidad los hijos de Narciso, ya fallecidos, diseminaron a sus nietos por toda la geografía peninsular.

Carta de un nieto de Narciso.

Este es un escrito breve y espontaneo que me ha salido del corazón. Esencialmente nacido de estos días de búsqueda y especialmente de una reflexión de mi madre, que contaba hace unos días lo que en una carta anunció Narciso, su padre diciéndoles a sus hijos: “Id con la cabeza bien alta”, dejó como legado esa frase, esa obligación. Y de como mi madre sintiendo haber cumplido dignamente, aún le queda una espina este tiempo atrás. En esa larga época de silencio, sintió miedo de hablar abiertamente, al no poder hacerlo en años sobre la verdadera muerte de su padre y tener que fingir, cuando de niña, de joven alguien preguntaba por su padre -ella inventar un subterfugio-, narraba mordida en el corazón y breve seca la garganta decía: murió por cólico, -enfermedad común y mortal en ese tiempo-. En esta otra época nunca tuvo oportunidad de expresar la triste historia de su padre. No puedo imaginar la aterradora marca que ha debido ser para ella y todas las víctimas no reconocidas.

Gracias José Maroto por tu dedicación y a memoriaylibertad.org por su trabajo.

El caso de Narciso para nosotros es muy desconocido, mi madre apenas era una niña de seis años, no está, de ese tiempo, ni tan siquiera clara la partida de nacimiento de mi madre que fue cambiada dándose así el milagro del doble nacimiento de Victoria García Ávila. La familia, contaba mi madre, hablaba poco de Narciso, su madre y esposa no quería dar mucha información por miedo y la necesaria reconstrucción de sus vidas en su drama familiar. Cuenta mi madre con dolor, que como huérfana de padre, y tenía que hablar de su muerte entre compañeros de trabajo y amigas, la narraba como repentina, por un cólico. Negándose su propia historia. Lo que sí es sabido es, que era alcalde de Belmonte de Tajo elegido por las votaciones durante el último año de la República, y vivió el levantamiento fascista y la consiguiente guerra. Cuentan que con un ánimo solidario hacia toda la población, con el pensamiento y el optimismo de recuperar el orden, volver a las tareas cotidianas, a las tardes de paseos por el campo. En esos días duros se enfrentó políticamente a muchos, con actitud pacífica y llegando a tener que ponerse duro en el reparto del sustento de la población, el grano escaseaba, las hortalizas, el pan que echarse a la boca. Labrador con tierra arrendada, esforzado jornalero se hizo con una buena casa. Cuenta mi madre, que para ellos, sus hijos y esposa, fueron las primeras restricciones al poner sus bienes y cosechas en un granero común, donde obligo a todos a participar. Esa medida a Narciso le generó muchos enemigos entre los terratenientes, sobre los que se negó a poner medidas disciplinarias represivas. También protegió al cura del pueblo, al que tuvo que dar refugio para evitar la violencia. Un sacerdote que estando en la cárcel de Aranjuez no se atrevió a golpear a Narciso como lo hacía con los otros presos, y al que como pago, mi abuelo le dedicaba todo su desprecio cuando este cura se ensañaba con sus acompañantes de celda. Cuenta mi madre muchas las noches que Narciso quedaba en vela en esos años duros, mientras vigilaba personalmente que nadie robara de los almacenes municipales, al enterarse de robos que lo llevaron a perder la confianza en alguno de sus compañeros que al parecer eran sospechosos de querer ostentar algún privilegio sobre las demás familias del pueblo. Los zapatos de charol quedaron en el recuerdo de la niña que cuenta cuando su padre le dijo que esperara, que diera tiempo a tenerlos bien bonitos, el día que las demás niñas pudieran llevar también los suyos. Esperanzas de un hombre honesto, íntegro y solidario, del que no sabemos su filiación política. Talvez un socialista convencido o un anarquista de la época. Los datos son escasos entre los recuerdos, las sombras de los miedos y la necesidad de supervivencia que traían tiempos de represión, de injusticia y odios vacíos por el vil aprovechamiento que se hacía de los hombres caídos, de los que se saqueó no sólo sus vidas, también sus pertenencias y el abuso a sus hijos. Las anécdotas son escasas e inciertas y la única verdad de su justicia, de su conciencia de pueblo llano, de su visión de luchador por la democracia, de sus esperanzas las narraba su esposa, mi abuela Petra. En una noche de luna, con la carretera aún despejada y el ánimo exaltado por la inminente derrota de la democracia. Dos hombres huidos, dicen de ellos “los diputados”, fueron en coche desviado a propósito desde Madrid, hasta la puerta de la casa de Narciso. Y rogaron, advirtieron, suplicaron su compañía hasta la frontera francesa. Aconsejaron en vano su huida. Narciso lo tenía claro, tan positivo como su conciencia pensó será la de los otros; justa, honesta, fuerte, fiel, y… Se encontró lo contrario. Yo, no conocí a ninguno, ni a él, ni a Petra. En mi recuerdo se ha quedado la ternura de la pareja, una imagen que fructifica en la galería de su casa, entre flores un día soleado al calor de esos regalos escasos de febrero para calentar la cuna de sus esperanzas, ocupada por mi madre recién nacida. Y es agradable la visión, es sencillo de imaginar.

Salud, suerte y República. Alberto Sánchez García.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

[editar] Enlaces externos

v · d · e         Personas fusiladas por el franquismo en marzo de 1941
1 de marzo de 1941

Francisco Peiró Lacambra · Gabriel Viñuelas Clua

2 de marzo de 1941

Martín Alonso Alonso · Mariano Belinchón Maroto · Guillermo Caro Montero · Marcelino García Cuesta · Aquilino García Garnacho · Aurelio González Corpa · Anastasio González López · Jacinto López González · Juan Mingo Casero · José Mingo Sánchez · Enrique Pardo Juan y Seva

4 de marzo de 1941

Vicente Berenguer Sanchis · Antonio Carmona Muriel · Jose Galindo Fernandez · Francisco Lozano Valverde · Antonio López Gutiérrez · Luis Martínez Fernández · Manuel Martínez Águilas · Andrés Peláez Navarrete · Rufino Valverde Rodríguez

5 de marzo de 1941

Tomas Berenguer Pico · Antonio Buhigues Segarra · Juan Busquier Santa · Saturnino González Zarza · Ricardo Jover Ruiz · Jose L. Martinez Martinez · Antonio Martinez Nogueroles · Santiago Martín Martín · Jose Mira Asensio · Antonio Pastor Jover · Francisco Perez Torres · Tomas Selles Selles · Filiberto Serna Cardona · Emilio Tortosa Martinez · Antonio Tortosa Perez · Juan Vega Ferrer · Jose Vinaroz Mogica

6 de marzo de 1941

Vicente Alfaz Sempere · Jose Alfonso Sanchez · Bonifacio Alonso Iglesias · Vicente Ballester Ortiz · Antonio Barber Molto · Jesus Cano Candel · José Carrero Carrasco · Joaquín Corrales Díaz · Fernando Estefanía Velasco · Juan José Fernández Fernández · Celestino Fernández Palomares · Vicente Galvañ Lledo · Juan García Casado · Gregorio González Domingo · Jose Guerrero Pascual · Isabel Gómez Sánchez · Mariano Gómez Sánchez · Eugenio Holguera Velasco · Modesto López García · Cesáreo López Garrido · Fernando Móstoles Mozja · Manuel Navarro Ruiz · Antonio Perez Cerda · Jose Rabasco Lopez · Cesáreo Romero López · Francisco Serna Monera · Eudaldo Serrano Recio · Víctor Vaquero Sacristán · Antonio Villanueva Bornay · Francisco del Águila Aguilera · Juan del Águila Aguilera · Rafael del Águila Aguilera

7 de marzo de 1941

Eusebio Benedicto Mateo · Bernardo Benito Romero · Bautista Bernabeu Juan · Jose Cerda Molina · Pascual Esteve Gras · Francisco Hernández Ruiz · Vicente Macia Prieto · Fernando Perez Cerda · Mariano Ripoll Inza · Vicente Vives Caselles

8 de marzo de 1941

Antonio Alcañíz Pastor · Manuel Bartoll Herrando · Miguel Bolaño Fernández · Miguel Bolaños Fernández · Jose Chamorro Saya · Eusebio Herreros Gómez · Miguel Montoliu Marti · Jose Morte Nebot · Juan Rives Sancho · Vicente Soriano Garces · Manuel Zumaquero Estrella

10 de marzo de 1941

José Trifón Tena Peña

11 de marzo de 1941

Carlos Ayuso Díaz · Joaquin Cerda Vidal · Gregorio Cruz Benito · Pedro Fernandez Chico · Manuel Lucas Alpañez · Alejandro Mas Estarlich · Leandro Rico Rico · Jose Rodriguez Perez · Bruno Roma Perez · Gaspar Roman Quiles · Pedro Selva Manchon · Manuel Torregrossa March

13 de marzo de 1941

Francisco Cortés Pozos

14 de marzo de 1941

Santiago Del Saz Del Saz · Pedro Esteban Monasterio · Teodoro Majuelo Gómez · Vicente Pellicer Rosello · Manuel Pérez Fandi · Francisco Vázquez Villarroel

15 de marzo de 1941

Vicente Alcaide Muñoz · Antonio Aparicio Aparicio · Francisco Baixauli Motes · Manuel Bigarra Pedrosa · Jose Borras Solanes · Rafael Botella Bogart · Joaquin Castañ Miravall · Juan Cañadas Muñoz · Enrique Climent Ripoll · Antonio Colomer Ferrer · Antonio Feliu Ramos · Angel Frutas Martinez · Edelmiro Giner Huerta · Consuelo Hernández Rodríguez · Fernando Laguna Monteagudo · Salvador Marín García · Luis Ribot Perez · Vicente Sanchís Francés · Jose Sanjuan Armengol · Remigio Segarra Iribes · Jose Sole Avellaneda · Miguel Tans Ferri

16 de marzo de 1941

Servando Hernando Ramírez

17 de marzo de 1941

Luis Pizarro Calvo

18 de marzo de 1941

Ángel Alonso Becerro · Manuel De Diego Del Rey · Ignacio Díaz Cebolla · Julio Felipe Núñez · Narciso Garcia Gonzalez · Lorenzo Garcia-Patron Garcia · Miguel González Carroto Aranda · Anastasio Heras López · Bernardo Hortelano Garcia · Quintín Pajares De Las Heras · Isaías Palencia Sebastián · Santiago Recio Fernández · Agustín Redondo Lorenzo · Francisco Sacristan Diaz

20 de marzo de 1941

Francisco Carvajal Candelas · Antonio Guerrero García · Antonio Rodríguez Cano

21 de marzo de 1941

Antonio Bella Montero · Francisco Corbillo Ramos · Francisco Corvielo Ramos · Feliciano García Chico

25 de marzo de 1941

Pedro Cabanillas Herrera

Véase también: Memoria histórica · Represión franquista · Víctimas del franquismo

v · d · e         Personas fusiladas por el franquismo
Por año de fusilamiento
Por lugar de fusilamiento

Andalucía · Extremadura · Comunidad de Madrid · Comunidad Valenciana

Por origen de la persona

Andaluces (almerienses, cordobeses, gaditanos, granadinos, jiennenses, malagueños, onubenses, sevillanos· Aragoneses · Asturianos · Canarios · Cántabros · Catalanes · Extremeños (cacereños, pacenses· Gallegos · Madrileños · Murcianos · Navarros · Riojanos · Valencianos · Vascos