Martín Ferreiro Alvarez

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Martín Ferreiro Alvarez, víctima española del nazismo, fue deportado al Campo de concentración de Gusen en Austria, donde murió el 23 de noviembre de 1941.[1][2]

Contenido

[editar] Biografía

Martín era de Pontevedra. Cuando murió en el campo de concentración tenía 49 años.[1][2]

Martiño Ferreiro Álvarez nació en 1892 en Val de Quireza, Cerdedo, (Pontevedra), hijo de José y Manuela. Su padre fue un importante artista y maestro de cantería de Galicia, autor de los cruceiros de Aciveiro, Cerdedo y Quireza, las torres de la iglesia de Codeseda, y de San Salvador en Ares y el castillo de La Palma de Ferrol. Martiño trabajaba en la industria de la construcción, llegando a ser maestro de obras. Casado con Palmira Ramil Medín, fue padre de 5 hijos: José, Eva, Martiño, Blanca y Olga.

En 1922 se desplazó a La Coruña, desarrollando una intensa actividad Republicana. En enero de 1936 fue nombrado contador de la Liga Española de los Derechos del Hombre. Se incorporó a Izquierda Republicana y en las elecciones de 1936 fue elegido Concejal de obras y Teniente de Alcalde en los gobiernos de Suárez Ferrín. Tras el golpe de Estado de 1936, siguiendo órdenes del Gobierno Civil, retiró del Ayuntamiento de La Coruña cartuchos de dinamita, detonadores y mecha que allí se guardaban, con intención de destinarlos a defender a la República Española de la agresión fascista.

El avance de los rebeldes franquistas forzó a Martiño Ferreiro a huir. Primero se refugió en casa de su hermana Divina en Quireza, y luego en Teixeiro, donde residía su hermano Antonio. En octubre de 1936 huyó a Portugal, pasó a Francia, incorporándose a la defensa de la República en Levante y Cataluña. Tras la derrota Martin estuvo confinado en Argelès-sur-Mer, sureste de Francia. Ante la inminente llegada de los nazis, Cerdedo se incorporó como trabajador en el fortalecimiento de la Línea Maginot. Tras la invasión, se incorporó al ejército francés para seguir luchando contra el fascismo.

Tras el sometimiento de Francia, Pétain, jefe de Estado del régimen de Vichy, entregó a los Republicanos Españoles a los nazis, quienes se los ofrecieron a Franco. El 25 de septiembre de 1940, el franquista Ramón Serrano informó a Himmler y Heydrich, jefe del Departamento Central de Seguridad del Reich: “Mi gobierno no considera españoles a esos sujetos, sino apátridas, hagan con ellos lo que quieran”. Así fue como los franquistas entregaron a los Republicanos Españoles a los nazis.

Martiño fue capturado por la Wehrmacht en 1940, siendo confinado en el V-D stalag, cerca de Estrasburgo. La Gestapo encerró a los Republicanos Españoles en vagones de carga sellados, viajando durante 3 días y noches, sin agua ni comida, haciendo las necesidades en un rincón, con vómitos, diarreas. Al llegar, los 848 prisioneros, fueron golpeados con palos y culatas, mordidos por perros, y así conducidos hasta el pie de las grises murallas del campo de concentración de Mauthausen. Era un gélido 13 de diciembre de 1940. Martiño vislumbró una gran esvástica bajo las garras de un águila aterradora. Un inconfundible olor a carne quemada flotaba en el aire.

Dentro de los muros, Franz Ziereis, líder supremo de Mauthausen, les advirtió que solo saldrían del recinto como humo a través de la chimenea. A Martiño Ferreiro Álvarez le grabaron en el brazo el número 4983. Considerados “no rehabilitables”, Martiño y los Republicanos trabajaron hasta el cansancio en las canteras de granito, presenciaron y padecieron los 186 escalones de la “escalera de la muerte”, las celdas de castigo, las cámaras de gas, los crematorios, el cable eléctrico, el potrillo para las flagelaciones, las duchas con hielo o agua hirviendo, los experimentos médicos practicados por los “ángeles de la muerte”, el hambre, el frío, el dolor, el llanto, las arbitrarias ejecuciones..

En enero de 1941, Martiño fue trasladado al subcampo de Gusen, a 4 km de distancia. Desmayado por el martirio, pero firme en sus ideales, Martiño Ferreiro Álvarez murió a finales de 1941. Su último pensamiento estaba reservado para su esposa, sus 5 hijos y sus padres. En el Campo das Laudas, un campo de lápidas en As Raposeiras (Meilide) recuerda a las víctimas del fascismo. Hay una en recuerdo de Martiño Ferreiro Álvarez.

De 1939 a 1945 más de 7.000 Españoles perdieron la vida en los campos de concentración del nazismo. Unos 7.300 españoles acabaron en Mauthausen, de los cuales 4.765 dejarían sus vidas allí. Los aliados del franquismo estuvieron a punto de dominar el mundo. Pero que nadie cante la victoria a tiempo. Porque el vientre del que surgió la bestia inmunda todavía es fértil (Bertolt Brecht).

[editar] Véase también

[editar] Referencias

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