Fernando Ramírez López

De 15Mpedia
Saltar a: navegación, buscar

Fernando Ramírez López, víctima española del nazismo, fue deportado al Campo de concentración de Gusen en Austria, donde murió el 29 de noviembre de 1941.[1][2]

Contenido

[editar] Biografía

"Aunque los libros de Historia suelen recoger los nombres de los protagonistas que se consideran relevantes, los que verdaderamente hacen la historia son las gentes anónimas, combatientes que lucharon en el frente; mujeres, niños y ancianos que trataron de sobrevivir a los bombardeos y a la destrucción; los varios cientos de miles de personas de toda clase y condición que tuvieron que exiliarse..." (Alted Vigil, 2005: Motivaciones)

[editar] Itinerario del horror

El mapa del sufrimiento de Fernando Ramírez López tiene un trazado que hemos podido reconstruir con ayuda del informe descarnado que nos envió el CICR, Comité International de la Cruz Roja de Ginebra (Suiza), el 27 de julio de 2005, de la lectura de sólidas investigaciones realizadas desde distintas disciplinas de la guerra civil y del nazismo, de la ayuda de asociaciones, fundaciones y centros archivísticos y armándonos de mucha pasión, cariño y compromiso.

  • Después de luchar en el Frente de Cataluña, se exilia en Francia en febrero de 1939. No hay testimonios sobre el campo o campos de internamiento de la zona meridional en que fue confinado.
  • Como a la mayoría de combatientes del ejército republicano, lo encontramos trabajando 'voluntariamente' en una Compañía de Trabajadores Extranjeros (C.T.E.), la 15ª, situada en los Alpes, en Haute Provence-Alpes Maritimes, sin que conste grado ni número de matrícula ni tarea. Su unidad fue trasladada hacia agosto del 39 al Mar del Norte, a la frontera franco-belga, para avanzar en las fortificaciones de la Línea Maginot. Tenía su sede en Hazebrouck, distrito de Dunkerque, en el sector defensivo de Flandes, bajo el mando de la Región Militar I.
  • Tras la tragedia vivida en Dunkerque en mayo de 1940, miles de rotspanier, que combatieron con los aliados, son capturados por las tropas alemanas. Probablemente a Fernando Ramírez lo apresaron el 4 de junio. Lo internaron en el Frontstalag 140 (Belfort), un campo de guerra nazi, según una lista del 21/10/1940, tras recorrer, como era habitual, muchos kilómetros a pie y estar en varios recintos temporales. Estaba situado en el Este de Francia, en la frontera suiza. Allí se reunieron los hombres que estaban enrolados en las C.T.E. de los departamentos del Flandes francés, de Belfort y de los Vosgos. Comienzan las deportaciones de republicanos con la aquiesciencia de la España de Franco en agosto.
  • Fue deportado al Stalag XI B de Fallingbostel, en la Baja Sajonia (Alemania), un campo militar que es mero lugar de paso para su destino real, Mauthausen. Su número de prisionero fue el 87773.
  • Fernando Ramírez y otros 1.505 españoles encuadrados en las C.T.E. de los Vosgos y la zona de Belford y procedentes en su mayor parte del Frontstalag 140, fueron conducidos en un tren el 25 de Enero de 1941 del Stalag XI B al campo de exterminio de Mauthausen, junto al Danubio, al oeste de Austria, país anexionado al III Reich. Está documentada su presencia el 27/01/1941, tras dos días de un sobrecogedor viaje. Número de prisionero 6125.
  • Lo transfieren en una marcha forzada de 5 kilómetros al kommando de Gusen el 20/10/1941, el subcampo de la muerte absoluta, el matadero, con 1.276 prisioneros más, de los cuales 958, incluido mi abuelo, eran españoles (AMM/2.2.7.2.). Casi todos ellos serían masacrados con rapidez. Número de prisionero 13644. Según una lista de julio de 1945, ‘fallece en deportación’ apenas un mes después de su llegada, el 29/11/1941, a las 6:30 h, por 'causas naturales', en un otoño de un frío aterrador, donde 4 de cada 5 asesinados era español. El día 29 murieron 56 republicanos en Gusen.

Vamos a tratar de rellenar los vacíos, de humanizar esa cronología del horror y de ubicar dentro de ese entramado de datos históricos al hombre, porque, como dice Carlos Hernández, 'en nuestro país no se ha condenado nunca a sus verdaderos verdugos' (Cazarabet, 2015) y porque apostamos por recuperar la memoria y dignificar a las víctimas, aún en contra de la buscada desmemoria, del recelo hiriente e incluso del insulto con que la democracia actual española, tutelada por el tardofranquismo, aborda cualquier movimiento que reescriba la historia de los vencedores.

[editar] La intrahistoria

[editar] 'Somos nuestra memoria' (Borges)

La historia personal de mi abuelo cabía hasta hace poco en medio folio. Ese ‘tema’ no se tocaba en casa de mi abuela: la memoria dolía demasiado. Decían que era muy atractivo, simpático y tan alto que dormía en una cama con suplemento. Que sus padres le habían proporcionado una buena formación y que tenía un carácter afable y abierto. Ese puñado de datos se extraían de aquí y de allá, sin precisión, como de pasada. Hubo alguien que sugirió que se casó en Madrid, que estuvo viviendo en Valencia y su esposa contaba que era guardia de asalto y que ‘lo llamaron a Barcelona y no lo volví a ver más’.

A fines de los años 50 llegaron a Puertollano (Ciudad Real) unos papeles del gobierno francés; sin dirección y con un nombre incompleto, Manuela. El cartero Sixto, con décadas de profesión, se afanó en buscar a doña María Manuela; conocía que su marido estaba desaparecido y a lo mejor le traía buenas noticias. Ahí supo la familia que Fernando había sido torturado y exterminado por los nazis. Les tradujo la carta un alemán, el señor James, que hacía de intérprete en la Empresa Nacional Calvo Sotelo para el grupo de trabajadores de Alemania que habían venido para mejorar el aprovechamiento de la pizarra bituminosa. Su ayuda y apoyo incondicional a mi abuela fue excepcional: se encargó de todos y cada uno de los trámites burocráticos exigidos y la convenció de que debía acceder a la compensación económica que le ofrecían las autoridades germanas, venciendo la tozudez de Manuela, para quien recibir dinero por el asesinato de su esposo le parecía impúdico, deshonesto.

Para muchas mujeres manchegas en ese momento acabó la espera. Mi abuela se hartó a llorar y, como siempre, en silencio, siguió amándolo, añorándolo, ya sin esperanza alguna. Cuando supo que iba a morir, recogió todos los papeles de ella y de su marido y le pidió a su hija Manoli que ‘se los echara en la tumba’. Quedaron olvidadas cuatro cosas, alguna foto, el libro de familia…

Manuela fue otra Colometa, resistente aún por encima de los que buscaron imponerse sobre ella a golpes (Rodoreda, 2007). Tomó decisiones controvertibles, como la de privar de memoria a sus hijos, como la de negarse permanentemente la posibilidad de sentirse feliz, como la de crear alrededor suyo un marco de autismo e ignorancia, como la de enterrarse con los papeles, tal vez en un último gesto de terminar con todo, de no sufrir más. Con el tiempo hemos aprendido a comprenderla. No dio el grito de Natalia en la Plaza del Diamante; no le hacía falta. Manuela no se conformó ni cedió a la desesperación ni traicionó sus sentimientos. Sólo apostó por el silencio de la palabra para morir día a día, para, como dice Borges, 'que mis días merezcan el olvido' (A un poeta sajón)

[editar] 'Menos tu vientre, todo es confuso' (Miguel Hernández)

Fernando paseando junto a su mujer y su hermana, Pilar, por las calles de Madrid.

La biografía de Fernando Ramírez López comienza mucho antes del final trágico de la Segunda República y del exilio, en un pueblecito de La Mancha, en Solana del Pino, cerca de Puertollano. Sus datos de nacimiento, el 18 de abril de 1907, que recogen los documentos oficiales, son erróneos. Tras un rastreo por las partidas de nacimiento durante el mes de abril en el Registro Civil de Solana del Pino no encontramos partida alguna de mi abuelo, sí de Pilar Eugenia Ramírez López, su hermana, una bebé cuyos padres, que vivían en la calle de Arriba, inscriben el martes 22 de abril de 1907 haciendo constar 'que nació en esta villa y domicilio del declarante a las 4 horas del día de hoy del presente mes y año'.

En el deteriorado Libro de Familia de Fernando y Manuela tampoco hallamos datos fiables. En el apartado 'Nacido el día' hay un número 19 que se superpone a un 18 y falta el pedacito de papel donde debieran estar las dos últimas cifras del año. Pero a través de una anotación en el margen izquierdo del Certificado de Nacimiento de Manuela Sánchez-Hermosilla, con fecha 28 de agosto de 1936, cuando los recién casados fueron a Almadén en viaje de novios, sabemos que contrajeron matrimonio en el Juzgado Municipal Nº 5 de Madrid. Según el Acta de Matrimonio Fernando nació el 19 de abril de 1905. Con esta nueva fecha hemos vuelto a indagar en el Registro Civil de Solana del Pino, con la ayuda inestimable de Lidia.

Fernando Eleuterio Ramírez López fue inscripto por su padre, de 29 años de edad y 'estudiante de medicina', el día 19 de abril de 1905 y nació 'a las 12 de la manaña del día anterior diez y ocho del actual' en la calle del Moro, nº 1. Francisco Ramírez Espadas, el abuelo paterno, natural de Andújar, vivía en Puertollano y era maestro de obras, profesión que terminarán teniendo sus dos nietos, Antonio y Fernando.

Los padres de mi abuelo, Fernando Ramírez Torres, practicante de profesión, y su mujer Carmen López Tortosa, ambos oriundos de Linares (Jaen), emigraron a Madrid. Y en Madrid Fernando Ramírez López, que trabajó un tiempo como maestro albañil, pese a que en el Libro de Familia se afirma que era jornalero, se casó el sábado 22 de agosto de 1936, a las 12:25 h., en el Juzgado Municipal Número 5, Distrito del Congreso, apenas un mes después del golpe militar fascista del 18 de julio, cuando en España ya existía el matrimonio civil obligatorio y secularizado, el divorcio, el derecho al voto de la mujer y una decidida voluntad de equiparar los derechos de ambos sexos (Labaca Zabala, 2005). Su mujer, Manuela Sánchez-Hermosilla, analfabeta, como el 38% de las mujeres de la época, trabajaba como niñera en una casa bien, un ámbito, el doméstico, que no se benefició de las leyes republicanas sobre seguros sociales, paro de los cesantes, descanso dominical, jornada laboral de 8 horas… Nació en Almadén el 16 de octubre de 1905; ella tenía 30 años, él 31, cuando contrajeron matrimonio. Eran cónyuges algo más maduros de lo esperado, aunque ‘durante la República la edad media al matrimonio comenzó a retrasarse hasta alcanzar los 28 años en los varones y casi los 26 años en las mujeres’ (Miret Gamundi, 2002: 69) por la inestabilidad económico-social. En junio de 1937 nació su primer hijo, Fernando, en Almadén, y en junio de 1938 el segundo, Manuela, en Alacuás. Fueron días tan felices como el tiempo convulso les dejó ser.

Mi abuela Manuela siempre dijo que su marido era guardia de asalto. Fernando Ramírez aparece en La Gaceta de la República, núm. 136, el 16 de mayo de 1938, como uno de los guardias del Cuerpo de Seguridad Uniformado, del 7º Grupo de Asalto, que es ascendido a cabo. Partiendo de ese único dato hemos visto que el Cuerpo de Seguridad se reestructura el 8 de enero de 1938 para dar respuesta a las nuevas circunstancias. Se vuelven fuerzas ‘elásticas’, como dice el Ministro de la Gobernación Julián Zugazagoitia Mendieta, y dan servicio tanto en el manteniendo del orden y seguridad como en cometidos estrictamente militares en el frente. La policía gubernativa militarizada se organiza en 5 Divisiones, la de Barcelona (1ª), la de Madrid (2ª), la de Valencia (3ª), la de Almería (4ª) y la de Ciudad Real (5ª). La que a nosotros nos interesa es la 3ª División o Zona, la que abarcaba Valencia, Castellón, Teruel, Zaragoza y Cuenca, dirigida por el Coronel Armando Sánchez Sánchez, que tenía la 7ª Brigada de asalto compuesta por el 7º, 22º y 31º grupo, bajo las órdenes del Teniente Coronel Domingo González Magán (http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?f=7&t=11563&start=60).

Foto en el frente.jpg

Además de este dato, tenemos otro muy esclarecedor: Mi madre, Manuela Ramírez, nació en Alacuás (Valencia), en la calle Pablo Iglesias, nº 38, el 13 de junio de 1938, lo que nos lleva correctamente a ese territorio. En su partida de nacimiento, taraceada de errores, se afirma que su padre era 'Guardia de Seguridad'. Ese lunes 13, el Presidente francés Edouard Daladier cierra los pasos fronterizos ante el éxodo masivo de republicanos.

Alacuás, un municipio con apenas 3.500 habitantes, situado cerca de Valencia capital, estaba gobernado por comunistas y republicanos durante la guerra civil. Allí se vivieron muchos desórdenes, lo que se tradujo en un aumento significativo de las partidas de gasto en Seguridad y Vigilancia en los presupuestos municipales. Cuando el 6 de noviembre del 36 el Ejecutivo de Largo Caballero se traslada a Valencia, las revueltas bajan mucho de intensidad en la región, en tanto el Castillo-Palacio de Alacuás es ocupado por guardias de asalto para satisfacer las necesidades del gobierno central.

El último acta del ayuntamiento democrático de Alacuás, firmada por el Presidente Enrique Martí Mena, es del 26 de junio de 1938 (Martínez Guirao, 1991), 13 días después de nacer Manuela, cuando ya los nacionales estaban bordeando Valencia y aquello se parecía cada vez más a una ratonera. En esas fechas mi tío abuelo Felipe fue por su hermana Manuela, a quien acompañó en el parto su madre Rosa Rodríguez, por la niña en mantillas, que nunca conoció su padre Fernando, y el niño de apenas 12 meses, para buscar refugio en la casa familiar de Almadén. Para todos ellos apenas si comenzaba el dolor, la injusticia y la miseria de quienes pierden la guerra sin que a nadie parezca importarle ni preocuparse por ello.

En el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares el señor Juan José Villar Lijarcio, un excelente profesional, encontró en las nominillas sobre 'haberes, dietas y gratificaciones y gastos del presupuesto' de los cuerpos policiales y fuerzas de Seguridad de la Segunda República tres relaciones de Fernando Ramírez López, que pudieran ser de mi abuelo, aunque aún hemos de pulir los datos:

  1. Nómina de dietas del 1 al 15 de octubre de 1936, 8ª Compañía de Asalto, 'con motivo de los servicios extraordinarios prestados'.
  2. Nómina de haberes devengados de 1937 del Cuerpo de Seguridad de Valencia, 7º Grupo, 27ª Compañía.
  3. Nómina del personal del 15 de diciembre de 1937 de la oficina de vestuario del Cuerpo de Seguridad de Valencia y del 4º escuadrón de la de Madrid con derecho a subvención del estado para el auxilio de vestuario, 27ª Compañía.

[editar] 'Hoy el amor es muerte, y el hombre acecha al hombre' (Miguel Hernández)

Fernando Ramírez fue parte de esa fuerza policial democrática y de rápida intervención que necesitaba la República. ‘La creación de la “sección de vanguardia”, luego conocida como Guardia de Asalto, se inspiró plenamente en la idea de romper con la sinergia represiva del pasado’ (Palacios Cerezales, 2009: 12). Acuciada por terminar con los desórdenes públicos en las ciudades, la quema de conventos, las huelgas salvajes, el pistolerismo, buscaba atenerse a la ley y hacer un uso proporcional de la fuerza para terminar con las algaradas y disturbios.
Manuela Sánchez-Hermosilla Rodríguez

Era un cuerpo formado por gente del pueblo, por proletarios, como lo fue mi abuelo. Pero no debía pasar que ' “la alegría interna del guardia por el triunfo de su clase social” le desviase de mantener la legalidad, puesto que más allá de su “júbilo interno por el triunfo de los candidatos populares”, cada agente “debía obedecer a los resortes del mando” y “de todos es deber calmar los ánimos, sedimentando en los espíritus nobles los legítimos afanes de paz y de concordia’ (Palacios Cerezales, 2009: 29). Pese a los esfuerzos del Ministerio de la Gobernación, las unidades de asalto y vanguardia fueron víctimas de la polarización política y de los pistoleros de ambos bandos, el de los fascistas y el de los republicanos.

En 1936 había 17.660 efectivos, 9.660 Guardias de Asalto y 8.000 de Seguridad, la mitad de ellos concentrados en Barcelona y Madrid. Cuando estalló la guerra, su lealtad hacia el régimen no tuvo apenas fisuras, incluso en Valencia y Málaga los guardias llegaron a sitiar los cuarteles del ejército sublevado hasta derrotarlos. Durante la guerra aumentó el número de efectivos hasta reclutar a 40.000 hombres. En el Decreto de 27 de diciembre del 1936 del Ministro de la gobernación Ángel Galarza los integró en los Cuerpos de Seguridad, aunque siguieron funcionando como fuerzas independientes. Por su disciplina castrense, su excelente preparación y sus medios de combate se convirtió en el cuerpo de élite del Ejército Popular. ‘Fueron utilizados como tropas de choque y especialmente como policía militar, tanto en el frente como en la retaguardia’ (Vargas González, 2003: 6).

La II República confío en los guardias de asalto por su disciplina y armamento militar y su lealtad. Dieron apoyo al inicio a las columnas de milicianos y, un tiempo después, se integraron en las Brigadas mixtas. Pienso que Fernando Ramírez se enroló voluntariamente en el Cuerpo de Seguridad, en la Unidad de Vanguardia, coincidiendo con el estallido de la guerra, momento en que había 40 grupos de asalto, 4 divisiones y 12 brigadas. Después, a raíz del Decreto de 12 de Agosto de 1937, pasaría a la Sección Uniformada, del 7º Grupo de Asalto, a partir del 16 de octubre del 37.

Todavía no conocemos si era simpatizante de algún partido político o/y sindicato concreto. Tanto en la Fundación Pablo Iglesias como en los Archivos Históricos del PCE no hemos hallado información alguna. De mi abuelo, como de su querido hermano Antonio, sabemos que era un hombre luchador, de hondas convicciones, de izquierdas.

Durante el conflicto armado Fernando estuvo en Valencia, donde su mujer se quedó esperándolo inútilmente, y en Barcelona, ciudades en que se refugió el ejecutivo republicano huyendo de los nacionales. Podemos asegurar que estuvo en la Campaña de Cataluña y, por tanto, que formó parte del Grupo de Ejércitos de la Región Oriental (GERO) que aunaba los Ejércitos del Ebro y los del Este, posiblemente desde su nacimiento en junio de 1938. Por la fotografía que hemos conservado de mi abuelo combatiendo en una trinchera extraemos bastante información. El buzo o mono de faena que lleva puesto y la gorrilla cuartelera era el uniforme de campaña propio de la Guardia de Asalto, originalmente usados por las Compañías de Especialidades (http://www.sbhac.net/Republica/Victimas/Victimas.htm; http://www.sbhac.net/Republica/Imagenes/Armas/Infanteria/Armas01.htm).

Fue un miembro de las tropas de choque en el frente de guerra, de aquellos soldados de infantería que lucharon en primera línea de fuego. Por la ametralladora rusa Maxim que tiene entre sus manos, típica pieza de los combatientes de vanguardia, de los cuerpos de artilleros que defendían posiciones, es probable que Fernando Ramírez perteneciese a la Compañía de Especialidades del 7º Grupo de Asalto, a la Sección de Ametralladoras.

En la fotografía del Libro de Familia que encabeza esta investigación y que data de agosto de 1936, Fernando lleva una chaqueta, camisa blanca y corbata que muestran que ya era componente del Cuerpo de Seguridad, con los emblemas o insignias de la guardia de asalto republicana en las solapas.

[editar] 'Huimos... y huimos para siempre' (Labordeta)

Y después, según su mujer, fue llamado a Barcelona y no volvió a saber de él. Ni una carta; ni un mensaje; ‘nunca me escribió’. No tenemos nada en que basarnos para reconstruir su vida en España. En el Libro de Familia y en el Registro Civil de Almadén, Sección 3ª, Libro 70, Folio 90, con fecha 18 de marzo de 1948, aparece fallecido el 20 de febrero de 1939, a las diez y ocho horas, en el Frente de Cataluña 'a consecuencia de heridas de arma de fuego en acción de guerra, según resulta de Carta-orden de la Superioridad’, un día antes del Desfile de la Victoria por la Avenida del Generalísimo de Franco en la ciudad condal.

Acta de Defunción falsa de Fernando.

Por qué se da por muerto al que estaba desaparecido. La respuesta viene unas hojas después en el propio Libro de Familia: el Abono de Subsidio Familiar. En la página 25 aparece la Dirección General de Previsión, Anexo para el Régimen de Subsidios Familiares, de la Delegación de Ciudad Real, donde se subsidia a Manuela, cocinera, y a sus dos hijos huérfanos, con fecha 12 de abril de 1948, por tener al marido fallecido, según ratifican en la Alcaldía de Almadén, con fecha 7/02/1942. A cuánto ascendía la ayuda, a 55 pesetas mensuales pagadas a mes vencido (Subsidios Familiares, 1942: 12)

‘Esas tropas magníficas’ de las que habla Orwell, los guardias de asalto, recibieron la orden el 23 de diciembre de 1938 de reforzar los más de 2000 efectivos que ya había en Barcelona para contrarrestar la ofensiva franquista. Los Ejércitos de la Región Oriental (GERO), las milicias, no pudieron detener el avance. El 24 de enero el gobierno republicano salía de Barcelona y se refugiaba en Figueres. Barcelona se rindió y cuando llegó Franco el 10 de febrero a la frontera, el Gero prácticamente ya no estaba en Cataluña. Junto a los militares, salieron civiles rumbo a Francia. El doctor Negrín aún mantuvo de forma agónica la guerra buscando una salida digna para los derrotados y/o esperando integrar la guerra española en un conflicto internacional. Todo se vino abajo con la traición del coronel Casado y del presidente socialista Julián Besteiro.

Fernando Ramírez López sería parte de la diáspora de gente sin horizonte que entró en Francia en febrero del 39, en lo que se conoció como ‘la gran retirada’. En torno a 465.000 republicanos huyeron de los falangistas, los fusilamientos y la represión. Presos del desaliento, dejando atrás mujer e hijos, cruzaron los Pirineos pasando un frío aterrador y un hambre sin límites. Ni siquiera en su éxodo los dejó en paz Franco. Los consideraba prisioneros de guerra y los acosó de forma inhumana con la aviación italiana y alemana, ametrallándolos, bombardeándolos, ante la mirada impasible de los demócratas europeos.

Francia y la Inglaterra miope y egoísta de Neville Chamberlain decidieron muy pronto no socorrer a la II República y ceder frente a los nazis para evitar la guerra y desactivar la extensión del ideario comunista que, según ellos, vertebraba la lucha de los republicanos españoles. Ambas potencias se convirtieron de facto en cómplices y estrechos colaboradores de los fascistas, de Mussolini, de quien el papa Pío XI dijo que lo envió la Providencia, de Hitler, de Franco y su nacionalcatolicismo, de António de Oliveira Salazar, por su vergonzante política de 'apaciguamiento' y su Pacto de No intervención (Dreyfus-Armand, 1996).

[editar] Europa: historia planificada de la violencia

[editar] En manos francesas: 1939-1940

[editar] Los recintos de alambre para Les rouges en Francia

'A partir del 5 de febrero de 1939, más de 250 000 militares se juntan a los 10 000 heridos, a las 170 000 mujeres y los niños y a los 60 000 civiles llegados desde enero de 1939' (Rafaneau-Boj, 1993: 59). El Informe Vallière, encargado por el gobierno francés, recoge la situación a 9 de marzo del 39: 440.000 exilados, de los cuales hay 40.000 inválidos y 10.000 heridos, 170.000 mujeres, niños y ancianos y 220.000 combatientes.

Francia no fue una tierra de acogida ni de libertad: las tropas ponían en riesgo la paz ignominiosa negociada con el III Reich y el apoyo explícito a Franco. Como narra Carlos Hernández de Miguel (2015), los republicanos españoles son tachados de “extranjeros indeseables” y delincuentes. La campaña gubernamental contra los refugiados fue infame. Azuzaron el miedo al comunismo entre la población y señalaron la carga económica que sería para el erario público mantenerlos (Alted, 2005: cap. 2 y Pike, 2013)

Ante el éxodo masivo, el Ministro Daladier metió a los 'sucios', 'criminales' y 'repulsivos' españoles en campos improvisados de ‘clasificación’, los centres d’accueil, en la montaña o en la playa, en Argelès-sur-Mer, Saint Cyprien, Le Barcarès, en Arles-sur-Tech, Gurs, Prades o Carcasona. No había comida ni agua potable ni mantas ni barracas ni medicina. Allí no había nada; sólo desidia, enfermedad, desprecio y muerte (Chaussec, 1993: 20-43 y Hernández, 2015: 'Muerte y Represión'). Los casos de locura se multiplicaron mientras se enterraba a los miles de muertos en la arena y un camión bordeaba la valla prometiendo perdón a los refugiados que decidieran volver a España (Bocanegra, 2009). Se palían algunas cosas por la entrada de ayuda humanitaria, en especial de la izquierda francesa, los cuáqueros norteamericanos y de los comités del PSOE, POUM, CNT, SIA (Solidaridad Internacional Antifascista), SERE (Servicio de Emigración de los Republicanos Españoles) de Juan Negrín y la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) del socialista Indalecio Prieto, y por el reparto de refugiados por México, país de una lealtad y generosidad con los republicanos invaluable, Argentina, la URSS, etc. (Chaussec, 1993: 40-44).

El 24 de febrero los franceses reconocen la dictadura de Franco, cuando aún había un gobierno republicano en suelo español, devuelven al Generalísimo el dinero entregado por Negrín para la ayuda a los refugiados y negocian en Burgos con el dictador cómo neutralizar y represaliar a las tropas del Frente Popular que se habían refugiado en Francia. A los combatientes republicanos les requisan las armas, ésas mismas que luego les dieron para enfrentar a los nazis en sus fronteras, separan a los oficiales de la tropas y los encierran como a criminales en campos de confinamiento, campos alambrados bajo vigilancia de gendarmes y tropas coloniales (argelinos y senegaleses). Al mismo tiempo hacen caso omiso de la ayuda que les pidió el General Vicente Rojo de reorganizar las unidades para que los soldados regresasen a la batalla de España (Febrés, 2014)

Los refugiados civiles tampoco son tratados con generosidad: dispersan a las familias, separan a los hombres en edad de luchar de los que no pueden empuñar un arma y muchos de esos 'ínútiles' sufren el desamparo o el confinamiento. Mediante engaños y llevados por la desesperación, cientos de exiliados retornan a España, donde terminan escondidos, fusilados o en campos de concentración. 3.052 hombres se integran ‘voluntariamente’ en la odiada Legión Extranjera, a cambio de nacionalidad y buenas condiciones de vida, y otros miles, entre los que está Fernando Ramírez, al ser considerados 'válidos', engrosan las largas listas de los campos de concentración. Quizá, por su trayectoria posterior, estuvo en el campo de Barcarès, Saint Cyprien o de Argelès. Habremos de esperar para aportar datos fiables. De momento no se encuentra rastro alguno de él en los campos de internamiento de los Pirineos Orientales, según la carta enviada desde el Service des Archives et de l'Archéologie de Perpignan.

Los republicanos quedaban así indefensos entre un régimen que los mataba si volvían y un Gobierno, el francés, que los despreciaba.

[editar] Las C.T.E.: trata de personas y economía de guerra

Con 275.000 republicanos resistentes a marcharse en los Pirineos, Francia incumple los acuerdos internacionales sobre refugiados políticos y se apresura a plasmar en un Decreto de abril del 39 su estrategia para terminar con la crisis humanitaria y para abordar la guerra inminente con Alemania. Crea las C.T.E, Compañías de Trabajadores Extranjeros, conocidas también como Compañías de Trabajadores Españoles. Cada unidad constaba de unos 250 hombres, con edades comprendidas entre los 20 y 48 años, con uniforme civil e integrados en los cuarteles generales franceses. Con estructura militar, estas compañías daban empleo a refugiados y apátridas por el bien de la République, bajo el mando de oficiales, muchos de ellos en la reserva ( Tronel, 2011, Rafaneau-Boj., 1993: 58 y 122, Hernández, 2015: De indeseables a deseados y Chaussec, 1993: 39 y 49-55).

Tras hacer un inventario de las profesiones y un chequeo médico de estos inesperados esclavos del siglo XX, la gendarmería los escoltaba hasta el puesto de trabajo, aunque no eran prisioneros, y dependían de los generales jefes de cada región militar: ‘Mientras que 40.000 refugiados republicanos son directamente reclutados en los campos para trabajar en la industria (metalurgia, armamento, fábricas de polvo) o en la agricultura, entre 50.000 y 60.000 españoles son integrados en las CTE como prestatarios militares. Participan en la organización defensiva de las fronteras, particularmente sobre la Línea Maginot y cerca de la frontera italiana’ (Damien Chaussec, 1993: 50). En octubre de 1939, con apenas 182.000 refugiados en Francia, el Ministerio de la Defensa Nacional vacía los campos de concentración (Vilar, 2008: 19-20). Hubo más de 100.000 españoles al servicio del Ministerio de la Guerra.

Como explica Alicia Alted Vigil (2005), en Francia buscaron cobijo los refugiados ‘con un nivel socioprofesional más modesto y una gran proporción de militancia anarquista y socialista’ (49). Aún no hemos confirmado en qué campo de concentración fue recluido Fernando Ramírez, lo que sí sabemos es que estuvo en la 15ª Compañía de Trabajadores, sin que conste fecha, número de matrícula ni grado.Tal vez se inscribió en ella coaccionado por las autoridades, huyendo de la hambruna o quizá imaginando que la batalla de España se saldaría cuando las democracias occidentales fueran capaces de imponerse al fascismo. Tenemos una certeza: que, como escribió la revolucionaria Federica Montseny (1959) en Pasión y muerte de los españoles en Francia, sería parte de ese ‘rebaño de parias’, de ‘esa inmensa legión de esclavos’ en que convirtió Francia a los vencidos.

[editar] Desvaríos y torpezas en la Línea Maginot

Del 3 de septiembre de 1939 a mayo del 40 empieza la ‘guerra boba’, ocho meses en los que el ejército francés se moviliza y los refugiados y los apátridas son llevados en masa a las numerosas C.T.E.. Como expresa Carlos Hernández de Miguel (2015: De las huertas a la línea Maginot) más de 20.000 republicanos de las Compañías estaban trabajando en la fortificación de la línea Maginot, a los que se unen los contratados por el período de la guerra que realizan incluso tareas agrícolas (Rafaneau-Borj, 1993: 196). Se calcula que 12.000 estaban en el Primer Frente y otros 30.000 entre la Línea Maginot y el Loira.

Mi abuelo pasó del campo de refugiados a la XVème C.T.E., que pertenecía a la 6ème Armée o 6º Ejército de infantería de los Alpes, que aunaba las Compañías situadas en Dauphiné-Savoie y en Haute Provence-Alpes Maritimes. Fernando Ramírez estaba, por tanto, en L’Ardoise, en Haute Provence-Alpes Maritimes, donde se encontraban también las compañías militarizadas 13, 14, 18, 19, 20, 21, 38, 39 y 40 (Compagnies de Travailleurs Étrangers (Espagnols) 1939-1940, 2016).

Parece que la 15ª C.T.E en que se enroló Fernando (así como la 14ª, 59ª, 116ª, 117ª y 118ª) fue llevada hacia agosto del 39 al conocido como ‘sector defensivo de Flandes, el grupo Y’, en la Región Militar 1, Departamento Norte de Francia, para encargarse de las obras de fortificación. Su sede la tenía en Hazebrouck, en la región francesa de Norte-Paso de Calais, a 40 kilómetros de Dunkerque (Españoles en la Segunda Guerra Mundial, 2012).

¿Qué es el ‘sector defensivo de Flandes’?. Un punto estratégico dentro de la línea Maginot, en la frontera franco-belga, entre el Mar del Norte y el área fortificada de Lille. Cuando se declaró la guerra al III Reich, la 15ª C.T.E. de mi abuelo llegó a esta región, junto a las tropas movilizadas, para construir bunkers, torretas, blocaos, rampas, fosas antitanques, .. imaginando los vetustos mandos militares franceses que la II Guerra Mundial iba a ser igual que la Primera, una guerra de posiciones, de defensa estática, donde la línea de 400 km de obstáculos que habían levantado desde 1930 a modo de muralla en las lindes con Alemania podría neutralizar cualquier incursión del enemigo ('Españoles en Maginot', 2005 y Compagnies de Travailleurs Étrangers (Espagnols) 1939-1940, 2016).

Pese a que en el Ejército Francés los republicanos fueron objeto de 'desconfianza, discriminación y desprecio' (Hernández, 2015: De las huertas a la línea Maginot), es necesario recordar que su compromiso con el trabajo, su pericia militar y su entereza moral se ganaron el respeto de algunos mandos y de buena parte de la sociedad civil. No fueron días trágicos: había tabaco, comida, algo de dinero y un trato que, aún siendo desigual, se equiparaba al de los soldados franceses. Pero algo les inquietaba: ser parte de una nueva guerra contra los nazis, unos viejos conocidos de la guerra de España, y tener que enfrentarlos acompañados de un ejército, el francés, sin carácter, incompetente y más dado a pensar que su enemigo verdadero era la URSS, no Alemania (Los olvidados de la Línea Maginot, 2015 y Hernández, 2015: De las huertas a la línea Maginot).

Mientras la Alemania de Wehrmacht paseaba por los Países Bajos el 10 de mayo, cerca de 1 millón de tropas aliadas se concentraban el 18 y 19 de mayo en la frontera franco/belga. El 26 estalló la guerra, desarrollada según el Plan de Weygand, a lo largo de la correa de Cassel, con el apoyo de unidades británicas, 500.000 franceses movilizados y muchos republicanos españoles de los batallones de trabajo, la mayor parte de ellos muy mal equipados, con pistolas y casacas azules de la Gran Guerra y sin casco que les protegiese la cabeza.

[editar] Vino tinto contra metanfetaminas de cristal. La firma del armisticio

En la llamada Guerra Relámpago, Blitzkrieg, los franceses, a golpe de vino tinto, subyugados por el dicho que recuerda el superviviente Paco Griéguez de que ’si no hay vino, no hay guerra’ (Hernández, 2015: De las huertas a la linea Maginot) iban rindiéndose desordenadamente ante un enemigo mejor preparado, fuertemente ideologizado y mucho más drogado. Los alemanes, con sus 35 millones de dosis de metanfetamina repartidas en el ejército de Wehrmacht, con el Pervitín y el Isophan, no sentían nada, ni sueño ni hambre ni frío ni dolor. La euforia les hacía matar más y mejor. Muchas de las decisiones del stablisment nazi se clarifican si atendemos a razones farmacológicas en lugar de causas ideológicas (Ohler, 2016 y Álvarez, 2015).

El 1 de junio de 1940 la guerra estaba perdida, en medio de una gran masacre, del desconcierto general del ejército aliado y del desamparo absoluto de los refugiados integrantes de las C.T.E.. Se impuso la huida de los aliados y la desbandada de unos oficiales franceses dominados por el marchamo de la Primera Guerra e incapaces de agarrarse a alguna acción inteligente, como hubiera sido aprovechar la experiencia de los soldados españoles, ya curtidos en combates con italianos, alemanes y falangistas. Casi medio millón de militares quedaron cercados por los nazis en las playas de Dunkerque. En medio de bombardeos y fuego de artillería, los ingleses, franceses, holandeses y belgas pugnaban de forma poco heroica por subirse a los barcos de la Royal Navy, camino de Inglaterra, dentro de la conocida como Operación Dynamo. Las unidades militarizadas de trabajadores de las C.T.E., junto a los destructores y al armamento pesado, fueron abandonados a su suerte en el puerto, en las dunas de la playa. Los republicanos españoles, pese a haber luchado codo con codo con las tropas aliadas para derrotar al fascismo y pagarles el salario el Ministerio de la Guerra, no fueron evacuados porque no se los consideraba militares. Los británicos lograron embarcar a Reino Unido a 340.000 hombres. Sólo iban un puñado de españoles, la mayor parte de la Legión, en sus barcos; otra parte pequeña improvisó barcazas para salir de aquella carnicería, pero la suerte no les acompañó.

El capitán de artillería Robert Jean Eugène Noiret en un informe al Ministerio en septiembre de 1941 da datos pormenorizados sobre cómo actuaron los 1.500 hombres de las 6 Compañías de Trabajadores españoles que estaban bajo su mando (9, 15 -la de mi abuelo-, 59, 116, 117, 118), además de 2 internacionales, durante los combates de Dunkerque entre el 21 de mayo y el 4 de junio. De los republicanos afirma que tuvieron un comportamiento modélico, de gran integridad y fortaleza ante la brutal acometida de la Wehrmacht. Frente al abandono en que los dejó el 148 Regimiento de Infantería francés en Loon-Plage, los españoles defendieron el lugar de los ataques el 23 de mayo con algunas armas que fueron encontrando y luego, el 29, se encaminaron a las dunas de las playas del Mar del Norte y adecentaron Bray-Dunes durante días: lo limpiaron, extingieron incendios, quitaron restos de material de guerra, etc. pese a las innumerables bajas y los bombardeos permanentes. El 3 de junio ya los ataques se cobraron muchas víctimas. De cualquier forma no hubo otra cosa que combates de repliegue, sólo para permitir minimizar daños, para evitar una matanza mayor que la que ya se estaba produciendo en la posiciones de Bray-les-Dunes. El 4 de junio las compañías del capitán Noiret fueron apresadas por los alemanes entre las 6:30 y las 7:30 en las dunas. Él es consciente de que les pudo haber dado la orden a sus hombres de dispersarse y, sin embargo, no lo hizo (Hernández, 2015: De las huertas a la línea Maginot y Francia condena a muerte a los españoles)

340.000 evacuados a Reino Unido, 124.000 soldados franceses fallecidos, miles de refugiados muertos, abandonados. Francia fue derrotada y dejó hacer a Alemania. Hitler consumó su venganza con la firma del armisticio el 22 de junio de 1940 con Philippe Pétain en el mismo tren y el mismo asiento en que habían estado los humillados alemanes en noviembre de 1918. El Mariscal cede a los alemanes el 60% de Francia, conocida como la zona ocupada, y el resto del territorio, la zona libre, queda bajo el régimen de Vichy. 40.000 republicanos quedaron en suelo francés ocupado y fueron obligados a servir en batallones de trabajo.

En la Francia de Vichy no había espacio alguno para los españoles; para mi abuelo tampoco (Chaussec, 1993: 51 y Rolland,1986). Miles de republicanos fueron hechos prisioneros por el III Reich y llevados a campos de prisioneros de guerra nazis. Los que lucharon, como Fernando Ramírez Sánchez, en los batallones de trabajadores del capitán Noiret acabaron en su mayoría en Mauthausen. 2000 fueron apresados en Dunkerque. Cuando el oficial francés pedía el 30 de septiembre de 1941 a sus superiores que sus tropas españolas de las C.T.E fueran condecoradas por su abnegación y coraje, muchos de esos hombres ya habían sido asesinados por los alemanes o lo serían muy pronto (Hernández, 2015: Francia condena a muerte a los españoles).

[editar] En manos alemanas: 1940-1941

[editar] El campo del frente: Frontstalag 140, según una lista del 21/10/1940

‘Millares de Españoles, incorporados en las CTE empleadas en la fortificación de la Línea Maginot o los contratados por el período de la guerra y dirigidos hacia el Este, participan en los combates (...). Sobre los 20 000 trabajadores repartidos en los sectores amenazados del Norte y del Este, solamente 8 000 alcanzarán Dunkerque’ (Chaussec, 52-53). A partir de mayo de 1940 el ejército del III Reich comienza a apresar a miles de combatientes de la España roja (Rotspanien Kämpfer) que estaban en territorio francés. Los interna en los stalags, campos de detención en el frente, que servirán de centros logísticos para las masivas deportaciones a campos de extermino de los meses posteriores, mientras se les forzaba a realizar (Kriegsgefangenenlager: Liste, 2014).

La suerte para los republicanos españoles exilados empeoró día a día. La Francia xenófoba y ultracatólica del Mariscal Pétain y la Inglaterra retrógrada del glorioso De Gaulle odiaban más a los 'comunistas' españoles que a los propios fascistas. Además el Führer y Franco mantenían una estrecha colaboración desde 1938. Había fluidez en el diálogo entre el General Severiano Martínez Anido, Ministro de Orden Público, y Himmler, el líder de las SS, para neutralizar y eliminar a los 'enemigos del estado' de forma coordinada (Ros Agudo, 2002). Detrás de las cloacas de ambos estados estaban la Falange Española y el Partido Nazi, la Gestapo y la policía fascista española de la Brigada Político-social, con su sección 'Antimarxista' y su tendencia a confiscar bienes y vidas (Navarro, 2003 y Pike, 2015: Los primeros contingentes españoles).

A los stalags alemanes sólo iban militares, tropa y suboficiales básicamente. Los españoles compartían prisión con los ingleses, franceses, belgas y holandeses. Tenían unas condiciones de vida bastante aceptables, porque la autoridad era militar y se regían por las normas recogidas en la Convención de Ginebra de 1929, aunque eran los parias de estos campos. Los nazis capturaron a más de 13000 combatientes españoles en la Línea Maginot.

El Frontstalag 140 en que aparece mi abuelo en una lista del 21 de octubre de 1940 estaba situado en el este de Francia, en el castillo de Belfort, junto a la frontera suiza. Allí encerraron a los republicanos que participaron en el cerco de Dunkerque, a los integrados en la 15ª C.T.E., como mi abuelo, y a los que estaban en los batallones de trabajo militarizados de Belfort y del sector estratégico vecino de Vosgos. No sabemos qué sucedió durante los 5 meses que transcurrieron entre junio, cuando se rinden las tropas aliadas, y fines de octubre, momento en que registran a todos los presos en el Frontstalag 140. Lo único cierto es que el Frontstalag 140 no se abre hasta septiembre de 1940. Estamos a la espera de mayor información del Archivo de Víctimas que tiene el Ministère de la Défense, Service historique de la Défense, de Caen.

Por el acuerdo bilateral con Alemania, la dictadura franquista amparó las deportaciones, las vejaciones y asesinatos de españoles en los campos de concentración nazis a partir de agosto de 1940, quitándoles incluso el derecho de ser españoles. El gobierno de Franco elaboró para Adolf Hitler listas con hasta 6.000 nombres judíos residentes en España para entregárselos a sus verdugos, dejó que la Gestapo vigilara y detuviera a alemanes de las Brigadas Internacionales en suelo español e incluso mandó secuestrar a personas significadas de la II República para desquitarse y llevar a cabo su miserable venganza (Campom, 2014, Hernández de Miguel, 2015 y Gil Camino, 2014/15).

El exterminio de los republicanos españoles fue una acción planificada que se gestó entre agosto y octubre de 1940. Un año antes de que se urdiera el plan contra los infortunados judíos, el 20 de enero de 1942, para los rojos republicanos se buscó la 'solución final' (Endlösung) acorde a su delito: la defensa de las libertades y del sistema democrático republicano. El 20 de agosto de 1940 la Embajada de Alemania pregunta al Ministerio de Asuntos Exteriores español qué hacía con los 2.000 prisioneros de guerra que tenía en Angulema. Una semana después, el 28, los nazis vuelven a preguntar por los soldados y por los 100.000 refugiados españoles que estaban repartidos por el sur de Francia. Y aún hay dos cartas más, una con fecha 13 de septiembre y otra del 3 octubre. En realidad en la cumbre hispano-alemana de mediados de septiembre en Berlín se sella la alineación de Franco con las potencias del Eje y la deportación masiva, la desaparición forzada y el asesinato sistemático de los republicanos.

Quiénes fueron los artífices del genocidio: el falangista Ramón Serrano Suñer, Ministro de Gobernación e Interior, en representación del Caudillo, y Hitler, acompañado de los gerifaltes nazis, el Reichsführer-SS (comandante en jefe del ejército nazi) Heinrich Himmler, el lugarteniente del Führer, Hermann Göring, drogadicto y asesino como su jefe y creador de la Gestapo, el SS-Obergruppenführer y general de la Policía Reinhard Heydrich, el Ministro de Asuntos Exteriores Joachim von Ribbentrop, el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels y el Ministro de Interior Wilhelm Frick. Un día después de la reunión de Suñer con Himmler y dos días después del encuentro con el Führer, el 25 de septiembre de 1940 se emite la orden para comenzar con el traslado de presos españoles a campos de exterminio, lejos de los ojos de la Cruz Roja Internacional y del cumplimiento de la Convención de Ginebra. Reinhard Heydrich firmó el mandato: 'Dentro de los extranjeros combatientes rojos de la guerra de España, en lo que se refiere a los súbditos españoles, procede directamente su traslado a un campo de concentración del Reich tras envío de un listado en doble ejemplar al Departamento IV A 2 del RSHA' (citado por Mayor Ferrándiz, 2014: 3).

La crueldad sórdida y la falta de piedad de los vencedores del bando nacional con los republicanos no conoció límites. La Gestapo, con la inestimable ayuda francesa, secuestró en Francia a hombres señeros de la España democrática: a Lluìs Companys, Joan Peiró Belis, Julián Zugazagoitia, Cipriano Rivas Cheriff, cuñado de Azaña, Francisco Cruz Salido ... y los extraditó a España. El Generalísimo se encargó de llevarlos a la Dirección General de Seguridad, de torturarlos, de ajusticiarlos y de fusilarlos para escarmiento de los que aún defendían los valores constitucionales. La profilaxis en la Península estaba en marcha: purgas, centenares de campos de concentración repartidos por España a los que había que sumar los alemanes, juicios sumarísimos, sin garantías, desapariciones... reducían a los opositores al régimen fascista e impedían cualquier reconciliación entre las dos Españas (Reig Tapia, 1985). Además de cazar por orden del régimen franquista a los opositores, la policía secreta de Alemania entró a los stalags de la zona ocupada para extraer las raíces del mal, para separar a los contagiosos rotspanier del resto de soldados y deportarlos a Mauthausen y a otros campos de la muerte. Según demuestra Carlos Hernández, Francisco Franco estaba informado 'puntualmente', "Hitler hizo el trabajo sucio a Franco para que el dictador español se pudiera librar de los ciudadanos que consideraba sería peligroso que volvieran a España" (Domínguez, 2015). A la famosa reunión de Hendaya el 23 de octubre del Führer y Franco, se suma otro encuentro a mediados de octubre entre el Caudillo y Serrano Suñer con Himmler, jefe de la SS, y Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, donde parece que se rubrica el acuerdo de 'no retorno' de los enemigos del nacionalsocialismo. Con los españoles ya se estaba ensayando el procedimiento Noche y Niebla.

La mayor parte de compatriotas corrió la misma suerte que Fernando Ramírez López. Fueron fichados, fotografiados, incluso desnudos, interrogados y a menudo sufrieron torturas indescriptibles por la Gestapo para ser deportados en vagones de ganado al Stalag XI B de Fallingbostel y después a Mathausen (Calvo, 2009 : 'Etapas de la deportación republicana'). Ya no eran combatientes republicanos ni militares de una C.T.E. del Ejército Francés, aunque desarrollaron las tareas más duras, ahora eran apátridas y presos políticos. A ellos no se les permitió refugiarse en México ni estar en la zona ocupada francesa en campos de concentración. Por qué, porque el propósito era desintegrar su personalidad, desarraigarlos de su tierra, de su familia, de sus principios para después dejarlos en un estado tal de abatimiento y sentimiento de fragmentación de sí mismos, de irrealidad, que hasta la muerte resultaba un regalo (Kordon et al., 1988: 95-107, Pick, 2014 y Pichardo Reyes, 2001).

La necesidad de matar física y emocionalmente a los enemigos del nuevo estado se sustenta en múltiples pilares:

  1. La concepción eugenésica.
  2. La exigencia de higiene política y racial ario-nórdica.
  3. El apuntalamiento de la ideología ultranacionalista, autoritaria y excluyente
  4. Y la necesidad de imponer su imperio totalitario y unitario sin un atisbo de disidencia.

Las SS, los paramilitares del Partido Nazi, y buena parte de la burguesía y pueblo alemán eran conscientes de este régimen criminal, donde la legalidad se torcía para sostener y acelerar la maquinaría de terror y extermio. Tras judíos y rusos, los combatientes españoles despertaban el odio visceral de la comunidad germánica nazi. España, por ser bolcheviques, los hizo 'apátridas' y Alemania, por rojos e indignos, no los consideraba ni humanos. Así les fue más sencillo matar. Amparados en la 'obediencia debida', la superioridad de los Übermenschen (superhombres) ante los Untermenschen (subhumanos) y la sacrosanta disciplina, muchos ciudadanos corrientes asesinaron sin pudor y dieron carta de normalidad a la barbarie (Goldhagen, 1997). Después, al final de la guerra, buscaron ocultar sus crímenes destruyendo pruebas, rompiendo documentos, archivos, escondiendo los cuerpos escuálidos de sus víctimas, apuntando incluso en sus Libros de la Muerte que los hombres morían por 'causas naturales', en lugar de por una inyección de bencina en el corazón o una ducha helada..

Algunos republicanos protagonizaron heroicas acciones en la Batalla de Francia, como los integrantes de ‘La Nueve’, pero gente como mi abuelo tuvieron un destino trágico a secas, cargado de dolor y alejado de las hazañas que recuerdan los libros de Historia. Otros simplemente se suicidaron, se dejaron morir o se volvieron locos al ver cómo su situación se degradaba y no había más esperanza que la pérdida de identidad y la sumisión ante la desgracia permanente (Llor Serra, 2014).

[editar] 'Nos dieron de comer que era lo principal' (Castejón): Stalag XI-B, Nº 87773

La Gestapo trasladó a Fernando Ramírez López y a cientos de soldados españoles más al Stalag XI-B, en los alrededores de Fallingbostel, un mero lugar de paso para llegar a Mauthausen (Stalag XIB/357, 2005). Era un campo de prisioneros de guerra, del Distrito Militar XI de Hannover, en la Baja Sajonia. A los republicanos no se los trató como a los belgas o a los ingleses. No fueron a trabajos forzados y después, enfermos, retornaron a un stalag, sino que pasaron a campos de Grado III, a centros donde no estaba contemplado el regreso. Sin protección jurídica alguna en la Francia de Vichy y en la España de Franco, con la complicidad de los oficiales y policías franceses, con la simpatía británica por el bando sublevado, con una Rusia luchando aislada y poniendo finalmente millones de muertos, con el estigma de haber perdido dos guerras, sin tener siquiera patria, 9.328 republicanos llegaron a los campos de concentración con la orden de Franco de exterminarlos; 7.532 de ellos fueron destinados a Mauthausen: sobrevivieron 2.716 (Hernandez 2015; Pato, 2015 y http://deportados.es/culpables-responsabilidad-franquista). Los acuerdos de septiembre del 40 se estaban implementando.

En Fallingbostel, con el recrudecimiento de la guerra, murieron miles de prisioneros entre el 41 y el 42 por el hacinamiento, el frío y el hambre que condujo a una epidemia de tifus. Pero "el calandino P. Castejón Aznar recogía en sus memorias que «En el Stalag XI-B nos trataron bien, porque nos dieron de comer que era lo principal y no nos pegaban» (citado por Calvo, 2009). Desde este centro de operaciones salieron para Mauthausen 5 grandes transportes con un total de 1.700 republicanos. Fernando Ramírez y 1.505 españoles más, según la información que me ha proporcionado Ms. Kniefacz del Archivo del Memorial de Mauthause, entre los que estaba Francesc Boix, fueron trasladados en un convoy el 25 de Enero de 1941 desde el Stalag XI B al campo de exterminio austriaco. Estos españoles, casi todos pertenecientes a las compañías militarizadas de trabajadores situadas en el Departamnto Norte, Distrito de Dunkerque, y en el noreste francés, en el Departamento de Vosgos y la zona vecina de Belfort (región del Franco Condado), habían estado también juntos en el Frontstalag 140 de Belfort. Por error metieron en este tren a 30 prisioneros de guerra franceses, 3 polacos y un ruso, apresados también en junio de 1940, pero corrieron mejor suerte que los republicanos. LLegaron al amanecer a Mauthausen, tras dos días de terrible viaje, el 27 de enero. Fue el grupo más numeroso de deportados republicanos a un campo de la muerte.

[editar] ‘Esto es ser hombre: horror a manos llenas’ (Blas de Otero): Mauthausen, Nº 6125 (27/01/1941-20/10/1941)

Mi agradecimiento a Katharina Kniefacz, del Memorial de Mauthausen

En la Declaración de Francesc Boix en Nuremberg nos damos cuenta de que los combatientes republicanos antifascistas que estuvieron 'en los batallones de infantería, en la legión francesa, en el regimiento de pioneros adjunto al Ejército al que pertenecía', fueron atrapados, como él mismo y mi abuelo, en la zona de Belfort por los alemanes y fueron plenamente conscientes del destino trágico que les esperaba. Como dice Boix ‘nos pusieron con los judíos como miembros de un orden inferior de la Humanidad. Fuimos prisioneros de guerra durante seis meses, y después nos enteramos de que el Ministro de Exteriores se había entrevistado con Hitler para discutir la cuestión de los extranjeros y otros asuntos’ (Equipo Nizkor, en http://www.nizkor.org/hweb/imt/tgmwc/tgmwc-05/tgmwc-05-44-09-sp.html). Ese octubre del 40 se une a octubre del 41, cuando llegan órdenes a Mauthausen de acelerar las matanzas de españoles: entre noviembre y diciembre fallecen 1.676 españoles en Gusen. Y eso que en principio no era un campo de exterminio (Vernichtungslager).

Sobre las penalidades y el infierno que vivieron los republicanos capturados mayoritariamente por el ejército de Wehrmacht en Mauthausen hay excelente información: El triángulo azul de los apátridas con la S de Spanier; las palizas; la alambrada electrificada; los camiones fantasma; los túneles de dinamita; los robos constantes; el boyante complejo industrial de las SS con su cantera de granito y sus 186 peldaños de Gusen; los siniestros kapos; las vejaciones continuas; esa desnudez violenta; esa deshumanización del hombre (Amat-Piniella, 2014; Pato, 2015 y Pike, 2015: Mauthausen, Categoría Tres).

Como bien describe Anne Amiel ‘en los campos de concentración la dominación se efectúa en tres etapas: la muerte de la persona jurídica, luego de la persona moral y por fin de la identidad única de cada uno. El primer estado es el que prepara la fabricación de los apátridas […] El segundo se consigue volviendo imposible el martirio, convirtiendo a la muerte en anónima y sin significado, […] organizando el olvido. El último estadio es la transformación del individuo en un ‘manojo de reacciones’, el triunfo del sistema pues destruir la individualidad es destruir la espontaneidad, el poder que tiene el hombre de comenzar algo nuevo a partir de sus propios recursos’ (2000: 35-36).

‘Entre los 12 000 españoles deportados de Francia, menos de 2 000 sobrevivieron a la Deportación. Teniendo en cuenta las pérdidas militares y defunciones engendradas por la represión franco alemana (campos de internamiento francés, campos de concentración nazis, resistentes, ejecuciones), por lo menos 20 000 españoles refugiados en Francia perecieron lejos de su tierra natal, para que un día, sus niños puedan vivir en una España libre’ (Chaussec, 92). El Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, mandó que todos los voluntarios de guerra españoles fueran confinados bajo custodia protectora (Schutzhaft). Y qué significaba eso, que la Gestapo podía identificar y arrestar a una persona, de 'forma legal', sin que hubiera cometido delito alguno contemplado en la ley. En efecto, a partir de un decreto de 27 de febrero del 33 en Alemania se autoriza a las fuerzas policiales a detener a cualquier individuo que sea sospechoso de contravenir la ideología nacionalsocialista, a cualquier oponente, incluso en el caso de que hubiera sido absuelto por los tribunales o hubiera cumplido condena, y se los interna en campos de concentración, no en cárceles comunes o/y militares, de forma indefinida, al albur de los guardianes y sin contacto alguno con el exterior. Al principio los custodian las Tropas de Asalto del ejército del partido nazi y después las SS (Prieto Navarro, 2014: 183-209). Es otra expresión más del terror del régimen nazi que, sin embargo, contó con el apoyo mayoritario del pueblo alemán (Campderrich Bravo, 2014: 38-39 y Goldhagen, 1997), alejado de la moral burguesa y del liberalismo constitucional (Prieto Navarro, 2014: 193) .

Unos 7.532 republicanos llegaron a Mauthausen y ya en 1942 habían sido exterminados 4.400, víctimas del hambre, del maltrato y las penurias o del asesinato directo de las SS; otros 350 están desaparecidos. En este campo de la muerte hay registradas tan sólo 40.000 muertes de presos checoslovacos, rusos, judíos, polacos, italianos, gitanos, testigos de Jehová..., 4.816 son de españoles. Sin embargo, se calcula que murieron 140.000 personas (Wingeate Pike, 2003). El Comité Español de Resistencia se formó en verano del 41 y logró atenuar la dureza y el maltrato permanente de los luchadores republicanos en Mauthausen. Del Comité salieron los 1000 negativos fotográficos del joven Francesc Boix, archivos que prueban el holocausto y un listado de 4.214 españoles asesinados en Mauthausen-Gusen, donde consta fecha de la muerte y el lugar de nacimiento de cada preso. 516 de esos asesinados habían nacido en Castilla La Mancha, 'una tierra militarmente derrotada', como dice Oliver Olmo (2004: 1), muy castigada por el hambre, las desigualdades y los fascistas de todo signo (Bermejo Sánchez, 2015 y Delgado Bedmar, 2014). El número de ciudarrealeños fallecidos, sobre todo en Gusen, es alarmante, cerca de 103, para una tierra despoblada y baldía.

De mi abuelo no tenemos información alguna; nada de esos 8 meses que pasó en Mauthausen y de los 40 días de Gusen, separado de cuanto amaba y sometido al hambre programada y al exterminio por el trabajo. Mag. Katharina Kniefacz, quien me ha prestado un apoyo incondicional desde el inicio de esta investigación con su incansasable rastreo de datos en el Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen, nos certifica cuatro hechos: que apuntaron la profesión de Fernando Ramírez, Maurer, albañil, lo que nos hace suponer que estaría en algún kommando de albañiles, de esos que levantaron con su sangre cada piedra de los campos de exterminio, que su Matrícula era la 6125, que tenía el apunte 1148 en el Registro del campo y que su Categoría era Rotspanier, es decir, Red Spanish War Volunteer. No tenemos más información que podamos aportar. Las fichas personales, las Häftlings-Personal-Karten, según nos ha explicado la señora Kniefacz, donde se anotaba el batallón de trabajo del preso, 'were generally destroyed after the prisoner’s death'. Tampoco hay apunte alguno sobre las barracas en que estuvo ni se conserva su fotografía, pese a que el Departamento Político de las SS los retrataba, porque 'were destroyed by the SS at the dawn of the camps liberation'.

[editar] '¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos. Y descansar: morir' (Gabriel Celaya): Gusen, matrícula 13644 (20/10/1941-29/11/1941)

Himmler aprendió, tras gasear o matar de inanición a miles de discapacitados, esquizofrénicos, homosexuales, alcohólicos, viejos... en un número tan irreal que aún está por determinar que los campos de la muerte habían de estar fuera de suelo alemán, para no levantar críticas innecesarias, para no molestar, para que no se viera (Hernández de Miguel, 2015: 'Eutanasia, un asesino edulcorado' y 'De la T4 al tratamiento especial 14f13). A 4,5 km al oeste de Mauthausen, se abrió otro subcampo, Gusen, a orillas del Danubio, conocido como el Rotspanien Kämpfer ( campo del combatiente español rojo) y por ser ‘El infierno de los infiernos’. Además de a la explotación de granito y cristal de roca y al trabajo en la industria armamentística, el SS-Hauptsturmführer Karl Chmielewski, comandante de Gusen, ignorante, borracho y sádico, se dedicó con ahínco a eliminar a los enemigos del Reich, a la gente enferma o 'inútil' en sus 32 barracas. El curso de capacitación ya lo tenían, él, las SS y la comunidad médica con la eutanasia de los individuos 'defectuosos'. Polacos, rusos, españoles, gitanos, judíos fueron ejecutados siguiendo un protocolo que provoca hasta incredulidad por su vileza e ignominia (Pike, 2015: Gusen, el anexo).

Los cautivos vivieron bajo la sevicia y la intimidación permanentes, sin derecho a descansar, sin comida, sin atención médica, expuestos al frío punzante con un simple pijama, martirizados con los experimentos médicos, asumiendo golpizas, pendientes de no desfallecer para no ser eliminados y respirando ese olor persistente a muerte. Todos los días del año se asesinaba, todos sin excepción, así fuera Navidades, Fin de Año, Reyes. No hubo nunca descanso para la violencia ni espacio para revelarse. El día 24 de abril de 1945 cercenaron la vida del último español. La tragedia, sin embargo, había comenzado muchos años atrás, el 26 de agosto de 1940, cuando mataron al andaluz José Marfil Escalona, matriculado con el número 3394.

Wilhem Frick, perteneciente al Partido Nacionalsocialista alemán y Ministro de Interior de Hitler, declaró en una entrevista en los juicios de Núremberg que 'la falta de moderación de Hitler era un defecto'. Tanto es así que 'era tan terco que sólo escuchaba a Bormann y a Himmler, y los dos eran criminales de la peor calaña' (Goldensohn, 2008: 82-87). EL 15 de octubre de 1941, el lugarteniente de Heinrich Himmler, el SS- Brigadeführer Richard Glücks, inspector de los campos de exterminio y comandante de las SS-Totenkopfverbände, las unidades de la Calavera que custodiaban y administraban los campos de concentración, y el SS-Obersturmbannführer (teniente general) Hans Kammler, ingeniero civil que dirigió las instalaciones de armamento y la construcción de crematorios y cámaras de gas en los campos, visitan Mauthausen. Inmediatamente después se produce un golpe de timón que acelera el proyecto de terrorismo de estado que los nazis y los franquistas habían fraguado clandestinamente contra los republicanos españoles.

El lunes 20 de octubre del 41, 5 días después de la visita de Glücks y Kammler, Fernando Ramírez López fue transferido a Gusen formando parte de un grupo de 1277 prisioneros, 958 de los cuales eran españoles (signatura AMM/2.2.7.2.). A lo largo del mes de octubre mandaron al subcampo en total a unos 2.000 españoles que fueron 'eliminados con una rapidez vertiginosa', porque, según cuenta Ricardo Rico, 'los pocos empleos y oficios del Campo habían sido ya cubiertos con expediciones anteriores'. Noviembre, diciembre y enero fueron meses de muerte en Gusen, de trabajo extenuante en la cantera, de incineraciones, de eutanasia disfrazada de muerte natural, de uso desmedido del poder para aniquilar cualquier resistencia a su proyecto totalitario.

Mi abuelo, siempre tan abocado a la tragedia, no logró contribuir a que esas clases sociales e instituciones que habían detentado secularmente el poder dejaran paso a un nuevo statu quo de mayor igualdad, libertad y reparto de las riquezas. Pese a su marcha despiada de 5 kilómetros camino del infierno con sus compañeros, de ser carcomido por los perros y golpeado brutalmente por los guardias, la realidad permaneció inalterable con su ilación de violencias durante 4 décadas. En ese camino empinado debió ver la cara a la muerte y debió sentir cómo se entroniba la indignidad de los vencedores y su plan asesino. Él fue uno de los 'sin gorro' que fue sacrificado con una brutalidad insoslayable en apenas dos meses. Sobraba tanta mano de obra esclava con la llegada del contigente soviético que el grupo de españoles, debilitado por años de lucha en los frentes, por las compañías francesas, por la desnutrición, por la violencia permanente fue devastado.

Fernando Ramírez cumplió su ciclo: entre Mauthausen y Gusen 'duró' 10 meses, uno más del tiempo que los dirigentes de las DEST y DAW, las empresas de las SS, juzgaban que debía vivir un reo sacar un beneficio de 1.431 marcos, a razón de '6 marcos al día y unos gastos en alimentación y vesturario de no más de 70 peniques' (Hernández, 2015: El emporio de Himmler ). Tal vez en octubre cometió el error de enfermar y puso en riesgo la rentabilidad de las empresas alemanas o fue asesinado para evitar el hacinamiento y dejar espacio a los hombres de refresco del Frente Oriental. Incluso pudo morir por los postulados simplistas y tendenciosos nazis acerca de los antifascistas españoles. Pensaban que todos eran comunistas revolucionarios que no se habían ganado el derecho a vivir. Ellos estaban allí para acabar con el comunismo, esa enfermedad infecciosa aún peor que el judaísmo, para erradicar el mal sin cargos de conciencia, haciendo sentir a las víctimas que cuanto les sucedía era por su culpa.

Fernando Ramírez López fallece el 29 de noviembre de 1941, un día sábado, a las 6:30 a.m., por Eitr[ige] Herzfellentzündung (pleuresía cardíaca). Pero, como me expresó Mag. Katharina Kniefacz: "Please note that the given cause of death does not necessarily correlate with the actual reasons for the prisoner’s demise. Often murders were disguised as ‘natural cases of death’". El origen de su muerte, la pericarditis, puede ser otra falsificación de la realidad, otro embuste de los criminales del campo para camuflar un asesinato. 'Cuando pasé el tifus, [cuenta Jesús Tello], en la barraca 32 de Gusen morían a patadas. A la una de la mañana entraba un camión y nos decían que íbamos al hospital para curarnos. Les metían una inyección de gasolina y morían' (Campo, 2010). En la Siberia austriaca la muerte campaba a sus anchas desde octubre: la tuberculosis, la neumonía, el tifus, ... se hacían invencibles en los cuerpos escuálidos de los republicanos. Si no fallecían de eso, lo hacían por la sobrecarga psíquica y física de tantos años de hambre, soledad y maltrato, por la inhalación de monóxido de carbono, por la gravedad de los golpes, por las canteras. El 29 de noviembre exterminaron a 56 españoles

No se hizo nada en Gusen que no estuviese previsto. Guardias, paramilitares, personal sanitario, administrativos, kapos... eran el esqueleto necesario para llevar a cabo los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Alemania nazi. El decreto Aktion T-4 firmado por el Führer en septiembre de 1939 precisaba su forma de entender cómo había de ser preservada y fortalecida la raza aria mediante las 'muertes por compasión' de los incurables, de las personas con diversidad disfuncional y en general de los que entendía que eran una carga inasumible para la economía y el espíritu (Evans, 2013). Con la ayuda invaluable de las universidades, la comunidad médica y una parte importante de la sociedad civil, la eugenesia se extendió en marzo de 1941 a los prisioneros, legalizando su asesinato, bajo la acusación de ser personas indolentes, peligrosas o demasiado enfermas para ser provechosas (Pike, 2015: Programas opuestos extenuación y exterminio' y Mayor Ferrándiz, 2014). En definitiva, el estado alemán tenía derecho a matar meticulosamente por 'misericordia', por la 'dieta de hambre' (Hungerkost) y por 'el trabajo esclavo', en nombre de la identidad racial y supremacía nacional aria construida siempre en oposición a los otros, a los 'enemigos del pueblo'. La complicidad activa o mediante el disimulo y la delación vergonzante formaron parte de la sociedad alemana y austriaca, de las élites y de las grandes corporaciones industriales: ellos conocían la eutanasia y también conocían los campos de concentración y las múltiples formas de represión; sólo faltaba saber los detalles.

La historiadora Martha Gammer recuerda que "lo peor comenzó en noviembre de 1941. La mayoría de los prisioneros españoles murió en Gusen en el invierno del 41 al 42, incluso fallecieron una treintena de SS. El clima fue terrible y duro, con temperaturas de menos 25 a menos 29 grados, había hambre y un trabajo durísimo en las canteras" (citado por Pastor López en Deportados, http://deportados.es/lopez_historia) y llegaron los fracasos de la Wehrmacht en el frente ruso. Toda esta espiral de matanzas, de indignidades que truncaron la vida de miles de personas cristalizó en un decreto de 40 folios, elaborado por un Himmler que, según pasaban los días, se volvía más abyecto y ambicioso. Lo bautizó con el nombre Noche y Niebla (NN o Ñach und Nebel), con fecha 7 de diciembre de 1941. Españoles, rusos, polacos debían ser eliminados sin importar, esta vez sí, que fueran o no soldados. Esto debía ser hecho en silencio. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) trabajó incansable por localizar a los refugiados españoles que desaparecieron en octubre de 1941, justo cuando Franco y Hitler acuerdan el inicio de la masacre. La tarea fue infructuosa y los engaños permanentes. La Cruz Roja alemana afirmó el 2 de diciembre de 1944 que, “según ciertos informes, parece que los españoles estarían todavía vivos hace algunos meses en ese mismo campo”. En junio del 45 estalla el escándalo, la CICR pensaba que había unos 300 desaparecidos; el manchego Fidel Ramos Caballo, prisionero de Mauthausen, sin embargo, les dió una lista oficiosa de muertos que abría la puerta a una realidad feroz e implacable (Otero, 2015). El valenciano Casimiro Climent, que acabó perdiendo la razón, con la ayuda del catalán Josep Bailina, arriesgaron sus vidas duplicando las fichas de los deportados que rellenaban para la Gestapo. Pensaban que tal vez si alguno sobrevivía debía ser notario de cuanto allí sucedió. Muchas familias españolas supieron por ellos varios años qué sucedió con sus padres, sus hermanos, sus maridos...; de otra forma, habría sido imposible porque la Schutzstaffel quemó todos los documentos del campo. Los esfuerzos de los sucesivos gobiernos democráticos españoles por investigar qué sucedió con los republicanos que aún siguen desaparecidos han sido endebles e inconsistentes. Muchas personas mayores han muerto sin saber de sus seres queridos. Tal vez si en lugar de gente humilde, de ser mineros, jornaleros, albañiles, maestros, obreros, labradores, peluqueros los que fueron asesinados en Mauthausen-Gusen hubieran sido españoles prominentes y conservadores la historia sería de otra manera.

Parece que Fernando Ramírez López no supo ‘olvidarse del mundo’, como decía Robert Sheppart en el libro de Pike (2015: Gusén, el anexo). Y más bien hizo cierta la tesis de Francisco Griéguez Pina (Mauthausen nº 4058): ‘quienes tenían esposa e hijos se acordaban a toda hora de ellos y acababan muertos. Yo, como no tenía a nadie, sólo me preocupaba de comer y de permanecer con vida hasta la noche’ (entrevistado por Hernández de Miguel, 2015).

El Ministerio de Justicia español tiene registrados un total de 4.440 asesinatos, 3.959 producidos en Gusen y 371 en Mauthausen (Fallecidos españoles en los campos de concentración nazis). Se basa en los datos proporcionados por el Ministerio de los Excombatientes y de Víctimas de la Guerra de Francia de los Avisos Oficiales de Decesos de españoles que envió a las familias de las que hasta ese momento eran desaparecidos. Mi abuela lo recibió; Fernando aparece siempre y cuando se introduzcan sólo los apellidos, no el nombre propio (https://reescan.mjusticia.gob.es/reescan/buscarAviso.action). Les falta mucho por hacer. Todo.

Según cifras actuales en Gusen murieron 4.293 republicanos de los 5.266 que fueron. Al principio el Reich mataba poco: 363 presos en 10 meses; luego hubo un ligero repunte hasta que en noviembre de 1941 se produjo la debacle. Fue el mes negro, con más de 934 muertos (sólo el 14 mataron a 70 personas) y a noviembre se sumó diciembre, con sus 746 muertos, y enero, con 505. En abril del 42 hay una bajada que perdurará durante toda la contienda, coincidiendo con las necesidad de rentabilizar económicamente los campos y controlar los asesinatos ante las nuevas necesidades de la guerra. Más de 150.000 personas, de 26 nacionalidades diferentes, murieron en Mauthausen, de ellas alrededor de 37.000 en Gusen; unos 7.000 eran españoles.

José Borrás (1989) maneja unos números diferentes a los establecidos por Casimir Climent Sarrión, que trabajó, junto a José Bailina Sibila, en las oficinas de la Gestapo en el campo, y el Memorial de Mauthausen: 4.761 fallecidos en Mauthausen, 348 en el campo central, 3.893 en el subcampo y 431 en el castillo de Hartheim, en suma 8.775 personas. El número total de republicanos asesinados será difícil de determinar; sólo en los trenes de la muerte a veces fallecía el 15% de los deportados, se eliminaron ficheros e incluso en los días previos a la liberación de los campos no hubo registros.

[editar] Conclusiones

[editar] ’Y entonces la ignorancia, / La indiferencia y el olvido, vuestras armas / De siempre, sobre mí caerán, como la piedra, / Cubriéndome por fin” (Cernuda)

’Cuando el año pasado ocupamos Francia, herr Pétain nos entregó a seis mil rojos españoles diciendo: “No los necesito y no los quiero”. Ofrecimos a esos seis mil rojos al jefe de Estado fascista, el Caudillo. Los rechazó diciendo que nunca repatriaría a quien había luchado por una España soviética. Entonces se los ofrecimos a Stalin, ofreciéndole transportarlos. Herr Stalin y su comimter se negaron a aceptarlos. Así que los rojos españoles terminaron sus días en Mauthausen’ (citado por Pike, 2015: Los españoles en el universo KZ). Estas palabras que son parte de la circular que August Eigruber, Obergruppenführer (general) de las SS y Gauleiter del Alto Danubio, distribuyó el 27 de octubre de 1941 entre los oficiales nazis, resume la terrible situación que afrontaron los republicanos en Francia y el porqué de su espantoso horizonte.

Mi abuelo fue víctima de una violencia planificada, ordenada y sustentada en normas claras. Una violencia que, para minimizar daños psicológicos entre la tropa y los escuadrones de ejecución de la inteligencia nazi (Einsatzgruppen), se industrializó y se despersonalizó en los campos de exterminio. No se asesinaba a Fernando Ramírez López, que dejó atrás en su exilio a su mujer, con la que apenas llevaba 2 años casado, a una bebé de 6 meses, a un niño de año y medio y a un país abatido, alejado de los principios de igualdad, de educación universal y laica, de justicia social, de progreso … por los que con 31 años se había ido al frente. No, gente corriente, prejuiciosa y obediente a los dictámentes del fascismo europeo eliminaba asépticamente a un rojo, a una subespecie hostil por la que ninguna autoridad en el mundo había mostrado el menor gesto de piedad y que constituía una amenaza para la identidad étnica y cultural alemana.

Esta visión racista, autoritaria y degradante del Partido Nazi hacia los republicanos españoles sustenta el ensañamiento con que fueron tratados en los campos de la muerte. Cuando la realidad, además, se reduce a un mero juego de combinaciones binarias de opuestos se abre defintivamente la espita de la segregación y del genocidio. Son crímenes de odio llevados a cabo, como bien explicó Hannath Arendt (2003) con su ensayo sobre la banalidad del mal, por gente anodina, atenta a satisfacer las necesidades del grupo y dispuesta a levantar muros que aíslen y excluyan al que señalan por ser diferente, al 'otro' (Pérez Triviño, 2014). Si hay que matar, se mata. Y, como la muerte está programada y buena parte de la sociedad ha participado de la bacanal, las consecuencias no se temen y la moralidad se echa a un lado en pro de una patria con un destino glorioso. En 1939 cerca de 9 millones de muchachos alemanes, el 98%, pertenecían a las Juventudes Hitlerianas, seducidos, como sus mayores, por el credo nazi y dispuestos a colaborar y participar con mayor fanatismo y crueldad que sus progrenitores en las delaciones, persecuciones y matanzas que fueran necesarias. En esa sociedad rota, desbaratada, desobecer no entraba entre las posibilidades (Kater, 2016).

La guerra a que condujo el levantamiento militar de los salvadores de la patria dejó devastada a mi familia. A Fernando Ramírez López se lo estuvo esperando durante 20 años, volteando la espalda al runrún malicioso de alguna gente que insinuaba que habría rehecho su vida lejos de España y adormeciendo la terrible sensación de que estaría tirado en una cuneta o en medio de los rastrojos. A sus dos hermanas el conflicto también les truncó la vida: Pilar salió a trabajar y nunca más regresó a casa; Concha afrontó la violencia aferrándose a la locura. La última noticia de ella se pierde en el metro de Madrid. A su hermano Antonio los fascistas le aplicaron la ley no escrita de la caza del republicano: hubo de enfrentar dos procesos judiciales y la cárcel (Archivo General e Histórico de Defensa (AGHD)/Madrid, 100091 1573 y 2085 2843). A su sobrino Fernando Ramírez Luna, impresor, lo tuvieron 2 años en prisión en 1961 por editar y repartir octavillas de propaganda antifranquista; el castigo salvaje reforzó sus hondas convicciones democráticas (AGHD/Madrid, 595 1961 398). El balance final no pudo ser más desolador: 3 hermanos desaparecidos (uno de ellos asesinado en Gusen), 1 represaliado y 1, Carlos, trabajando en Intendencia y adaptándose feliz a los nuevos tiempos.

El hermano de mi abuela Manuela, Robustiano de la Cruz Sánchez-Hermosilla Rodríguez, minero desde la infancia, desempeñándose como Ayudante Facultativo de Minas, en esas minas de azufre y mercurio que segaron la vida de su padre Julián, y alarife como su cuñado Fernando, fundó la Agrupación Socialista (A.S.) de Almadén en 1930. En el Diccionario Biográfico del Socialismo Español (en http://www.fpabloiglesias.es/archivo-y-biblioteca/diccionario-biografico/biografias/31901_sanchez-hermosilla-rodriguez-robustiano) hay unas notas imprecisas y rudimentarias sobre él. Fue Secretario de Organización del Partido Socialista, impulsó el movimiento sindical ugetista en el pueblo, en especial en octubre del 34, y fue nombado Vocal del Frente Popular en enero del 36. Cuando estalló la guerra, formó parte del Comité de Defensa de la República como Delegado Industrial. Fue apresado por los franquistas con 38 años y junto a su mujer Amelita, acusada de estraperlo, se les trasladó de la prisión de Almadén hasta la estación de tren en Almadenejos atados en el techo de la camioneta que cubría el trayecto ante el espanto y las lágrimas de sus vecinos. En la Plaza de Ciudad Real fue condenado a muerte por un Consejo de Guerra en 3 ocasiones y torturado de forma tan encarnizada que le quebraron la salud y le hicieron pedazos el alma (AGHD, 142 6550, 5733 4856 4225 5733 y 725 5568). ¿Cuáles fueron los 'hechos probados'?: Ser autor de un delito de Adhesión a la Rebelión Militar, sin circunstancias de agravación. Cuando el Generalísimo lo indultó el 9 de octubre de 1945, volvió a bajar a las minas, esta vez de Utrillas, en Teruel, donde había sido desterrado. Fue un hombre bueno. Falleció pocos años después, enfermo y atrapado por la rutina de la dictadura.

[editar] “A mí me gustaría que todo el mundo supiera dónde están enterrados sus abuelos, pero no tengo claro que sea cierto eso que usted me dice ni que pueda hacer nada el Gobierno por arreglarlo” (Mariano Rajoy, 3 de abril de 2016)

Pocas veces el Presidente español se sustrae a la mendacidad, la pobreza y la vaguedad en sus discursos. Ante la pregunta de Jordi Évole en el programa Salvados, '¿Le parece de sentido común que en 2016 miles de españoles no sepan todavía dónde están enterrados sus abuelos?', Rajoy contestó negando las evidencias, los 114.226 desaparecidos de la guerra civil que el juez Baltasar Garzón documentó, al tiempo que expresaba su intenso deseo de pasar página y de que 'cosas de ésas no se vuelvan a repetir'. El dirigente popular relativiza los hechos, se distancia de la verdad, la torna subjetiva y acaba por atacarla para quitarse responsabilidades.

Francia, pese a haber sido culpable del sufrimiento de los refugiados españoles y su deportación cuando cruzaron los Pirineos, cuando finalizó la Guerra Mundial los acogió como a héroes. El gobierno galo reconoció la defensa que hicieron de la III República los del Frente Popular con su trabajo en las CTE, con sus armas, con su sangre frente al invasor alemán. Por esto, a su salida de los campos de exterminio, el pueblo francés los ayudó económicamente, les dio un pasaporte y una tierra de acogida en donde vivir, condecoró a los supervivientes otorgándoles la máxima distinción que da el estado, la Legión de Honor, e incluso, por las acciones de alguno de ellos en la Línea Maginot, les impuso la Medalla al Mérito Militar. La gratitud fue más allá de los discursos y medallas. El Ministére Des Anciens Combattants Et Victimes de Guérre se apresuró en enviar a España un exhaustivo fichero en 1952 para informarle de los fallecidos españoles en los campos de concentración nazis, pero Franco guardó silencio y no informó a las familias de los asesinados. Francia reconoció jurídicamente a las víctimas y mediante el Decreto de 27 de julio de 2004. Desde ese año indemniza a las viudas o a los huérfanos de los españoles que murieron en deportación o fueron asesinados, a raíz de la ocupación alemana de Francia, en los campos de trabajo nazis.

Alemania ha condenado abiertamente los principios del nacionasocialismo y el Bundestag ha promovido leyes durísimas que penalizan la exhibición de símbolos nazis, la negación del holocausto y la exaltación de la figura del Führer y su régimen de terror en el III Reich. También dio una prestación, como dice la admirable Pilar Pardo Vázquez, de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía, en lugar de por deportar, como hicieron los franceses, por matar y fue a regañadientes, en los años cincuenta. La FEDID (Federación Española de Deportados e Internados Políticos) tuvo que luchar contra la Alemania Federal en los tribunales para que hubiera ayudas destinadas a los supervivientes y viudas españolas. Las autoridades germanas consideraban que no debían recibirlas porque, según su criterio, no se les llevó a campos de trabajo por ser contrarios a la ideología nazi, sino por ser rojos españoles. En 1954 los tribunales emitieron una sentencia desfavorable a Alemania.

El estado español no reconoce responsabilidad alguna en las vejaciones y desapariciones forzadas de los refugiados republicanos. Ni los sucesivos gobiernos democráticos, donde se han ido alternando PP y PSOE, ni la institución monárquica, la de antes, la que aplaudió y sostuvo financieramente el golpe militar del 36 y pactó con Mussolini, y la de ahora, la que nos dejó en herencia el Caudillo, han reconocido a los represaliados y asesinados por los barbarie fascista su condición de víctimas. Tampoco han pedido perdón por el sostenimiento durante 40 años en España de un estado terrorista y totalitario que conculcó los derechos inalienables de los ciudadanos. En el Mensaje de Navidad de 2016 de Felipe VI, denunciado por la ARMH ante la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, vuelve sobre aquel discurso viciado de la derecha española de que 'son tiempos para profundizar en una España de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas'. La respuesta ha sido cómica: no puede intervenir porque el Jefe de Estado es un cargo no electivo.

Pese a sus múltiples avatares, el caso de Argentina es modélico comparado con lo que pasa en España. El Presidente de la Rúa pidió perdón a los sobrevivientes del holocausto en nombre del estado argentino en el 2000. Raúl Alfonsín impulsó la investigación de los asesinatos por las Juntas Militares en la Comisión de la Verdad, la CONADEP. Y Néstor Kirchner purgó el ejército golpista y puso en funcionamiento los tribunales para juzgar a aquellos cuyos crímenes o apoyo indecente a los golpistas quedó impune por la dos leyes declaradas inconstitucionales: La Ley 23.492 de Punto Final y la Ley de Obediencia Debida. En España, en cambio, se promueve el olvido y se deslegitima la investigación de los crímenes de lesa humanidad generando un sufrimiento baldío entre los 'vencidos'.

Felipe González rechazó ir a Mauthausen por un tema burdo, el de las banderas: a él, socialista, le gustaba la bandera monárquica. Rodríguez Zapatero fue el primer presidente español (y el único) en visitar Mauthausen en 2005, 60 años después de la liberación del campo, cuando ya sólo quedaban 25 'apátridas' con vida. Les aseguró que 'su sufrimiento no fue en balde' y que los reconocimientos no terminarían en ese primer acto. Después iría la Vicepresidenta De la Vega en 2010 y en los Actos del 70 Aniversario fue el Ministro de Exteriores García-Margallo, pese a la fea postura del PP respecto a las víctimas del franquismo. Seguro que las autoridades españolas alcanzaron a ver el Memorial de los Republicanos Españoles, levando en el Parque de los Monumentos, en suelo francés, el único monumento de todos los existentes en el campo de Mauthausen que, en lugar de estar pagado por el país de origen del fallecido, ha sido sufragado por los deportados y sus familiares.

El PSOE sacó una Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre) tan parca e imprecisa que estaba abocada al fracaso, con una dotación presupuestaria pobre y sin recoger ni una sola mención a los exiliados, a los perseguidos que terminaron en campos nazis. Cuenta Bermejo el acto obsceno que sucedió con los socialistas cuando se quedaron con el 30% de las indemnizaciones que el gobierno francés pagó a las viudas o a los huérfanos, al considerarlas un 'incremento del patrimonio' (Díez, 2015). El 12 de mayo de 2015 votaron junto a Mariano Rajoy y UPyD en contra de la propuesta de Esquerra Republicana de solicitar el reconocimiento jurídico de los republicanos como víctimas del nazismo y de exigir a Felipe VI que, en calidad de Jefe del Estado, les pidiera perdón por ser el régimen franquista el muñidor de la deportación y del exterminio.

Del PP, como de la Iglesia católica que lo acompaña en esta andadura, no cabía ni cabe esperar absolutamente nada. Es el representante avezado de la España amnésica y descarada de siempre, ésa que se apropia de la legitimidad nacional y articula la transición democrática sobre el 'pacto de silencio' y el consenso forzado. No le interesa hurgar en el pasado, 'reabrir viejas heridas', ni evidenciar que los sublevados cometieron toda suerte de violencias contra un régimen democrático al que acusaron de usurpar un poder que no le correspondía. Tampoco ve necesario promover la cultura de la verdad ni derogar la ley de punto final ni reparar la memoria de 'unas víctimas de segunda categoría', como expresó Pablo de Greiff, el Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (Greiff, 2012). La pregunta es por qué adopta esta postura y la respuesta es múltiple.

  1. Porque defiende la falsedad, ya propagandeada por la CEDA y el Glorioso Movimiento Nacional, de que el esfuerzo democratizador y de modernización que se llevó a cabo durante la II República sólo trajo revueltas, pobreza y desórdenes al país. El alzamiento militar cruento terminó con el caos, el ateísmo y el desgobierno.
  2. Porque al repartir culpas entre el bando faccioso y el Estado de Derecho republicano diluye las responsabilidades en el conflicto y arroja una sombra de dudas sobre los crímenes y la red tupida de represión de los fascistas.
  3. Porque no reconoce jurídica ni políticamente a los defensores de la Constitución de 1931, a aquellos que fueron masacrados adulterando la realidad, acusándolos de ser bocheviques.
  4. Porque no condena de forma contundente el golpe de estado de julio del 36 ni el régimen franquista posterior ni la liturgia fascista de los sublevados. En este clima enrarecido no es raro escuchar declaraciones como las de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien ha llegado a afirmar que la dictadura no se impuso 'por la fuerza'.
  5. Porque en aras de la reconciliación y paz nacional se minimiza el genocidio, la tortura, la intimidación y la encarcelación de disidentes en la España de Franco, un personaje para el que, en boca de su amigo, el legionario Millán Astray, 'el objetivo principal siempre fue el enemigo, buscando el batirlo, destrozarlo o rendirlo, nunca el territorio'.
  6. Porque pone obstáculos jurídicos y amordaza a la justicia para impedir la apertura de procesos penales contra los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil y el gobierno de 40 años del Generalísimo. Se escuda en la prescripción de los delitos y en una interpretación torticera y sin fundamento de la Ley de Amnistía de 1977. Cae en el olvido esas palabras del 31 de julio de 1936 en que afirmaba el General Mola: 'Yo podría aprovechar nuestras circunstancias favorables para ofrecer una transacción a los enemigos; pero no quiero. Quiero derrotarlos para imponerles mi voluntad, y para aniquilarlos'. Y sí, las cosas fueron como quería.
  7. Porque entre sus prioridades no se halla respetar los principios del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos firmados y no parece importante vulnerar los acuerdos del Comité Internacional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que se comprometieron a cumplir ni reducir la jurisdicción universal para dejar libres a los genocidas.
  8. Porque invalida y se burla de la sinceridad y afecto con que los familiares de la víctimas buscan recuperar a sus muertos y restaurar su dignidad acusándolos, como dijo Rafael Hernando, entonces portavoz del grupo parlamentario popular, de que 'algunos se han acordado de su padre enterrado sólo cuando había subvenciones'.
  9. Porque, en boca del diputado Pablo Casado, no es cool hablar de represión y de violencia: '¡Si es que en pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas, pero si son unos carcas! Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién, con la memoria histórica".
  10. Porque ya sentenció Fernández Díaz, supernumerario del Opus Dei y exministro del Interior, ante las demandas de algunos colectivos sociales de justicia y verdad para los represaliados que “algunos quieren ganar la Guerra Civil muchos años después'. ¡Menudo morro!, le faltó apostillar.

Mientras la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría Antón, la política de los 3 despachos, firma el decreto de eliminación del presupuesto para la implementación de la Ley de Memoria Histórica en el año 2012, el Ministro de Justicia, Rafael Catalá, para acallar las duras críticas que el Pleno del Parlamento Europeo hizo al gobierno español en materia de Derechos Humanos el 15 de diciembre, a raíz de los informes del Consejo de Europa y las Naciones Unidas, miente asegurando en la Sesión de Control del 21 de diciembre que la Ley de Memoria Histórica 'se está cumpliendo todos los días' y que con el proceso abierto por la magistrada argentina Servini 'el Gobierno no ha hecho otra cosa que cumplir con los tratados internacionales'. El gobierno del PP piensa que el dinero es escaso y hay que emplearlo en cosas útiles: reparar la fachada del Valle de los Caídos, perdonar el pago del IRPF a los donantes de la Fundación Nacional Francisco Franco y de la Fundación Serrano Suñer, cuya página aparece alojada en el Portal web del Ayuntamiento de Madrid (http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Cultura-ocio-y-deporte/Cultura-y-ocio/Direcciones-y-telefonos/Fundacion-Privada-Don-Ramon-Serrano-Suner?vgnextfmt=default&vgnextoid=0a596f065851c010VgnVCM2000000c205a0aRCRD&vgnextchannel=76f3efff228fe410VgnVCM2000000c205a0aRCRD), repatriar los huesos de todos los caídos de la División Azul en Rusia, rendir homenaje cada año en el Día de la Memoria sólo a las víctimas del terrorismo etarra, con las que se solidariaza en su dolor y les otorga indemnizaciones sin reprocharles que sólo se acuerden del asesinado o herido por dinero.

En este escenario sucio y delirante donde se propagandea la reconciliación sin justicia ha pasado a ser normal ver a miembros del Partido Popular exaltando a figuras fascistas como el general Millán Astray, interrumpiendo el minuto de silencio pedido por ERC en 2013 en recuerdo de Lluìs Companys, justificando la dictadura franquista por sus 'indudables' logros y su limpieza democrática, recibiendo medallas de la Fundación Francisco Franco por quebrantar la legislación, asistiendo a la Misa por los Caídos que cada año se celebra en los Alcázares de Toledo e incluso siendo el único grupo parlamentario que se ausentó del Hemiciclo el 1 de diciembre de 2003 para no asistir al primer acto de homenaje a los represaliados del franquismo. Qué subyace en este posicionamiento de la derecha española, el desprecio por saber la verdad, el rencor del que habla el PNV y lo que el padre del poeta Miguel Hernández dijo el día en que enterró a su hijo: "Él se lo ha buscado". Seguimos en 2017 en ese juego de violencias a que reducen los populares la guerra civil y el terrorismo de estado promovido por la dictadura.

Parece que los llamados 'gobiernos del cambio' se preocupan por poner coto al incumplimiento sistemático de la Ley de la Memoria Histórica, en especial el de Valencia con Compromís. El Ayuntamiento de Madrid es una excepción que sonroja. En su Comisionado para la Memoria Histórica conviven el cura Santos Uría del Arzobispado, un coordinador carlista y vinculado al golpe militar, el escritor negacionista Andrés Trapiello, la presidenta socialista Francisca Sauquillo que expresó que “Si un monumento ha existido a lo mejor no hay que quitarlo sino explicarlo”. Mucha gente para decidir y andar con pies de plomo para no molestar a los herederos de los 'sublevados' y, entre ella, ningún miembro que sea especialista en el campo de la memoria histórica ni ningún portavoz de las víctimas. Parece que el Consistorio madrileño se adhirió a la tesis oficial del gobierno del PP, al cuento de impúdico de que víctimas y verdugos, demócratas y fascistas, golpistas y constitucionalistas, muertos con tumba y muertos en las cunetas son lo mismo. Mejor entonces echar toneladas de olvido y silenciar a los autores de los crímenes para 'no juzgar' fuera de contexto, democratizar los monumentos franquistas dejándolos donde están y, en todo caso, poniendo una plaquita que los explique. El Arco del Triunfo será el Arco de la Concordia o de la Democracia, el Valle de los Caídos llevará el bucólico nombre de Valle de la Paz... y así se dará la paradoja de que la Ley de Memoria Histórica se cumple a la carta, trufándola poco a poco de herencias franquistas y despreciando, una vez más, la necesidad de justicia y reparación de las víctimas y sus familiares.

Los requerimientos y advertencias al Ejecutivo de Rajoy de Naciones Unidas y del Consejo de Europa para que se cumpla el Tratado de Derechos Humanos y para derogar la ignominiosa Ley de Amnistía de 1977 son constantes. El gobierno obstaculiza cualquier investigación de los crímenes imprescriptibles del dictador e impide cualquier acción en los tribunales de justicia, sean españoles o argentinos, encaminada a restablecer la dignidad de los represaliados. Aunque IU, PNV, UP, Esquerra Republicana, Compromís, sí se sienten comprometidos con la recuperación de la memoria y con dar carpetazo a la impunidad de los crímenes de lesa humanidad, el hecho de que todos los aparatos del estado sean herederos del régimen franquista lastra el proceso.

¿Para cuándo habrá leyes que persigan la apología del franquismo y la burla y arrogancia con que tratan desde las instituciones a los españoles que lucharon por los derechos y las libertades de este país?. Después de Camboya, España encabeza la lista de despariciones forzadas del mundo, y parece que la justicia, incluso cuando se trata de impartir desde Argentina, se bloquea con argumentos indecentes. Nuestra democracia no debería crecer sobre el olvido ni la amnesia colectiva, sino mirar de frente las atrocidades cometidas por el fascismo y reprobar la dictadura del 36. Por higiene democrática deberían reconocer la valía de aquellas personas que fueron laminadas cruelmente por nazis y franquistas, enjuiciar a los criminales, enterrar dignamente a los muertos y bucear en el legado republicano. De lo contrario mientras que sigamos respirando, la sangre no dejará de manar.

[editar] Bibliografía

marco del Sistema Interamericano de Derechos Humanos PDPT-SIDH, México DF, Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, en http://www.corteidh.or.cr/tablas/r26107.pdf

  • Pick Daniel, 2014. 'The Pursuit of the Nazi Mind: Hitler, Hess and the Analysts', Oxford, Oxford University Press.
  • Pike, David W., 2013, 'Invierno de 1939: 500.000 españoles se refugian en Francia tras la victoria del fascismo', Polémica, 20 de agosto.
  • Pike, David W., 2015. Españoles en el Holocausto. Vida y muerte de los republicanos en Mauthausen, Madrid, Penguin Random House, Col. de Bolsillo.
  • Prieto Navarro, Evaristo, 2014. 'Intenciones, funciones y estructuras: bosquejo de una anatomía del poder nacionalsocialista', en Francisco Javier Blázquez Ruiz, coord., Nazismo, derecho y estado, Madrid, Dikynson, pp. 183-209.
  • Rafaneau-Boj, Marie Claude, 1993. Odyssée pour la liberté. Les camps de prisonniers espagnols 1939-1945, París, Denoël.
  • Reig Tapia, Alberto, 1986. Ideología e historia. Sobre la represión franquista y la guerra civil, Móstoles, Akal.
  • Rodoreda,Mercé, 2007. La Plaza del Diamante, Barcelona, Edhasa.
  • Rolland, Denis. 1986. ‘Document. Vichy et les réfugiés espagnols’, en Vingtième siècle. Revue d'Histoire, pp. 67-74 en http://www.persee.fr/doc/xxs_0294-1759_1986_num_11_1_1485
  • Ros Agudo, Manuel, 2002. La guerra Secreta de Franco (1939-1945), Barcelona, Ed. Crítica.
  • Stalag XIB/357, 2005 en web http://fallingbostelmilitarymuseum.jimdo.com/stalag-xib-357/
  • 'Subsidios familiares. Rama de Viudedad y Orfandad. 1942', Publicaciones del Instituto Nacional de Previsión, Nº 541.
  • Tronel, Jacky, 2011. Création des compagnies et des groupements de travailleurs étrangers 'en surnombre dans l’économie nationale', en https://prisons-cherche-midi-mauzac.com/varia/creation-des-compagnies-et-des-groupements-de-travailleurs-etrangers%C2%A0en-surnombre-dans-leconomie-nationale-7680
  • Vilar, Juan B., 2008. 'El exilio español de 1939 en el Norte de Africa', Historia del Presente, nº 12, 2008.
  • Xavier Febrés, Xavier, 2014. 11/01. 'El indigno recibimiento de los republicanos españoles en Francia cumple 75 años', Catalunyaplural.cat., en http://www.eldiario.es/catalunya/indigno-recibimiento-republicanos-espanoles-Francia_0_216628906.html

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. En recuerdo de
  2. BERMEJO, Benito y CHECA, Sandra (2006): Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Ministerio de Cultura de España, Madrid. ISBN 9788481812909. Versión en línea: Buscador de Españoles deportados a Campos de Concentración

[editar] Enlaces externos

v · d · e         Víctimas españolas del nazismo en noviembre de 1941
1 de noviembre de 1941

(?) Arquès Agiles · José Arroyo Ayuso · Lázaro Bandrés Lanaspa · Ramon Bascuñana García · Agustín Camesella Fernández · José Cerro Coleto · Miguel Filio Larosa · José Maria Fuentes Mascarell · Isidoro Granado Rangel · Félix Junyent Ferrán · José Lara Pastrana · Pablo Latorre Martínez · Salvador Maura Tuduri · José Montragull Serveto · Cándido Pérez Gimeno · José Quesada Cano · Mauricio Ribas Pujols · José Sedó Cabré · José Sánchez Ralda · Ramón Terricabras Macarulla · Luis Valencia Lahoz

2 de noviembre de 1941

Víctor Aragonés Piñol · Antonio Aranda Alvarado · Miguel Barrera Muñoz · Diego Bermúdez Rubí · Antonio Campos Padilla · José Carrasco Núñez · Carmelo Carrera Botines · Josep Coll Cervsa · Antonio Díaz Salas · Máximo Fernández Benavente · José Garrido Romero · Joaquín Gil Arnau · Pascual Gimeno Cervera · Ricardo Herranz Martínez · Francisco Jurado Olmo · Joaquín López Rojo · Pere Macias Costa · Antonio Martínez Baños · Benjamín Monsalve Almiñana · José Morante Rodríguez · Juan Padilla Rojano · Juan Pallarés García · Jacinto Piquer Montañana · Juan Pérez Martínez · Antonio Rodríguez Martínez · Alejandro Salvador Cavero · Fernando Sancho Gracia · Gervasio Santos Giménez · Rafael Singla Dautri · José Tallada Margelí · Cristóbal Tineo V€ázquez · Jaime Vinade Villalba · José Zamorano Escribano · Joaquin Zapero Pina

3 de noviembre de 1941

Emilio Aguilera Gisbert · Julián Beltrán Urrutia · Esteban Canellas Mañé · Baudilio Cases Caralt · Primitivo García Pablo · Enrique Garriga Riera · Antonio González Imbernón · Arturo Juan Zaragoza · David Llecha Porqueras · Leopoldo López Criado · Andrés López Cuevas · Juan López Fernández · Antonio Martínez Puche · José Mur Castán · Salazar Oliveras Valls · Manuel Orgaz Vila · José Parras Sánchez · Julio Pey Torrents · Antonio Pizarro Delgado · Francisco Prat Mavilla · José Prieto Collantes · Antonio Rigo Molins · Antonio Seser Moret · Justo Ubierto Bandrés · Francisco Usón Gonzalvo · Salvador Zanuy Márquez

4 de noviembre de 1941

Juan Abelló Mestres · Antonio Bracero Martín · Pedro Campayo Manzaneda · Antonio Castilla Muñoz · Manuel Fernández Gutiérrez · Leandre Ferrer Llausà · Ginés Izquierdo Sánchez · Ramón Llasera Ballester · Félix López Laguna · Antonio Maldonado Calderón · Delfín Margelí Pellicer · Miguel Marqués Anguera · Ernesto Melendo Pascual · Antonio Millera Millero · Daniel Muñoz Burgos · Segundo Pacheco Torres · Vicente Pérez Ruiz · Román Rodríguez López · Gil Ruiz Domínguez · Ramiro Sánchez Molina · Baudilio Tajuelo Córdoba · Francisco Tosca Giner

5 de noviembre de 1941

Olegario Aba García · Miquel Aparicio Espejo · Juan Aragonés Martínez · Antonio Campos Gil · Francisco Carmona Casilla · Antonio Carmona Martín · Miguel Climent Camí · Carlos Diego Navarro · Román Escartín Torres · Julián Estiarte Teixidó · Armengol Fornolls Senaller · Antonio Fortes Rubio · Blas Gargallo Roca · Juan Gómez Asensio · Agustín Manau Villa · Pedro Martí March · Pedro Merino Romero · Antonio Montoliu Ribes · Antonio Oliva Ramírez · Antonio Pizarro Aranda · Andrés Pérez Díaz · Juan Quirós Pablo · Belarmino Ramos Méndez · Patricio Reventós Massana · José Riambau Figueras · Juan Rodríguez Naranjo · Juan Ruiz Albuera · Ramón Sigirán Barrau · Jaime Tous Salvo

6 de noviembre de 1941

Simón Blasco Bordetas · Diego Caparrós Mora · José Castro Carmona · Martín Castán Del Val · Ramón Cedó Margalef · Bernardino Comín Igualada · Gregorio Cruz Pérez · Pedro Egea Sánchez · Pere Expósito Masnou · Fernando Fernández Sánchez · Francisco Ferrer Mur · Miguel García Rodríguez · José Genovés Tamarit · Francisco Gijón Rodríguez · Tomás Gil Guillén · José Gil Molina · Antonio González Quero · Antonio Guerrero Reyes · Juan Hernández Pelegrín · Alberto Lanuza López · Francisco Lara Moreno · Estanislao Lavilla Lavilla · Joaquín Lou Repollés · Rafael Malagón Cañizares · Francisco Manzano Pérez · Francisco Martinez Eizaguirre · Manuel Martín Rivas · José Mateu Cusidó · José Monzón Mallor · Jesús Murado Mazoy · Luís Pajerols Masforroll · Pedro Pascual Monago · Estanislao Perera Bellmunt · Tomás Prats Andreu · Nemesio Pérez Marquina · Jaime Reig Barrufet · Federico Ruiz López · Pedro Suñer Parera · Diego Sánchez Clemente · Baldomero Trabal Trens · Jaime Verdú Soler

7 de noviembre de 1941

Ignacio Alastuey Aragüés · José Amat Guibernau · Miguel Berna Quinto · Francisco Cazorla Zamora · Julián Centelles Guarch · Juan Clares Pérez · José Colomé Pijoan · Agustín Costa Cardona · Juan Coy Luzón · José Esmel Cañado · Llibert Felip Risech · Jesús Fernández Rodríguez · Esteban Flotats Caus · Proyecto Forns Ninou · Miguel Franch Rams · Joaquin Galarza García · Ángel Gavín Usieto · Manuel González Abreu · Diego Guzmán Giménez · Domingo Henríquez Pérez · José Latorre Rufas · Adolfo Lozano Olazabal · Rafael López Rivera · Mauricio López Rodríguez · Fidel Martín Fernández · Pedro Martínez Navarro · Manuel Montagut Parra · Nicolás Mora Valenzuela · Pedro Muñiz Cobos · José Navales Jodra · Juan Pascual Nogues · José Pont Artigas · Claudio Pérez Flores · Lázaro Ric Mur · Juan Robert Alba · José Sanjuan Cuco · Guillermo Saura Tomás · Pelegrí Soler Galtius · Luciano Suárez González · Ramón Torrellas Bañeras · Anacreonte Utrilla Morellón · Andrés Velasco Moreno · Luis Vera Cruz · Antonio Vivancos Zamora

8 de noviembre de 1941

Miguel Alejandro Ortells · Máximo Alberto Andreu García · Manuel Aranda Gómez · Ramón Batet Planas · Francisco Benegas Fernández · Antonio Cerezo Cutilla · Antonio Cuadrado Ventura · Enrique Domenech San Vicente · Santiago Egea Navarrete · Alberto Entrago González · Emilio García Martínez · Juan García Ramírez · Arturo González Alvárez · Rudesindo Gracia Herrando · Antonio Guerra González · Daniel Jover Pérez · Benito Labajos González · Juan López Gálvez · José Martorell Calduch · Adolfo Mosqueda Ajenjo · Vicente Moya Torres · Laureano Muñoz Fernández · Wenceslado Muñoz Lobato · Antonio Navarro López · José Ochando Bleda · Antonio Paredes Escudero · Eduardo Pavo Simó · Fermín Perez Arauz · Antonio Ponz Beatove · Jaime Porta Plana · Magín Pérez López · Andrés Ramírez Sánchez · Manuel Royo Ballarín · Cesáreo Ruiz Blanco · Rodolfo Ruiz Dávila · Carlos Santandreu Tort · Francisco Sas Llop · Manuel Seguín Lagos · José Sendra Ferre · Marcelino Serrano Gregorio · Victoriano Sánchez Martín · Ramón Tomás Corcoles · Feliciano Tona Basas · Geroni Tubert Fonts · José Usón Abós · Manuel Valle Robles · Ferran Vilardell Corominas

9 de noviembre de 1941

Silvestre Albite Miranda · Alberto Carbonell Leal · Juan Casado Vargallo · Antonio Corominas Berenguer · Miguel García Miñarro · Fortunato Gil Aldea · Pascual Giménez Requena · Alfonso Güerguis Alamarza · José Hareu Salva · Nicolás Hernández González · Félix de la Hoz Arribas · José Lora Liñán · Antonio López Lizabe · Jacinto Manzano Sánchez · Francisco Marsa Jover · Benito Martín del Agila · Joan Moncusí Pallicé · Mariano Naval Nerín · Victoriano Nieves García · Juan Rey Lago · Rafael Rico Gala · Damián Ros Torres · Mariano Zaldegui Ibáñez

10 de noviembre de 1941

Cándido Antón Cabezas · Marcelino Cervelló Torruella · Germán de Diego Olalla · Domingo Diosdado Martínez · José Fábregas Pons · José Juárez Sánchez · Justo Lucas Castellón · Antonio Lucena Serrano · Lamberto Planas Madre · Francisco Sola Fernández

11 de noviembre de 1941

Lluís Alberich Maristany · Pablo Alemany Figueras · Wenceslao Aranda Verdún · Juan Bautista Bas Soler · Miguel Busquets Folquet · Vicente Camarero Picatostes · Fidel Cardo Pérez · Bienvenido Claramunt Izquierdo · José Falaguera Messeguer · Nicolás Fernández Fuentes · Luis Forné Forné · Antonio García Martínez · Manuel García Morales · Rufino Giner Giménez · Timoteo Gracia Bolea · Pedro Latorre Martínez · Emiliano López López · Antonio Machordom Coll · Esteban Martí Escoda · Jaime Paloma Massafret · José María Piñol Millas · Eugenio Pons Miguel · Fernando Prunera Escofet · Manuel Puerto Esteban · Francisco Raluy Saura · Matías Rodríguez Barajas · José Roldán García · Tomás Romero Gómez · Emilio Romeu Subirats · Antonio Rubio Barragán · José Ruiz Gómez · Francisco Ruiz Teresa · Francisco Sabaté Esperanza · Juan Sánchez Inglabaga · Manuel Sánchez López · Marcos Sánchez López · Aurelio Sánchez Pérez · Ramón Torres Bosh · Germán Tudela García · José Verdejo Galán · Antonio Vicente Dobau

12 de noviembre de 1941

Julián Alonso Herranz · Desiderio Aragonés Cubo · Pedro Bonilla Quílez · Juan Cabrera Guerrero · Angel Camacho Mateo · Leopoldo Candelas Plaza · José Casado Sánchez · Jaime Castells Mas · Enric Clos Expósito · Eusebio De Boso Sierra · Tesifón Estrada Acién · Francisco Franco Escanero · Antonio García Giménez · Antonio García Hombrados · Francisco García Rubia · Manuel Gómez Izquierdo · Valero Latorre Francés · Manuel López Velasco · Francisco Majuelo Canales · José Antonio Martín Nofuentes · Basilio Martín del Olmo · Félix Morer Aso · Antonio Muñoz González · Sebariano Palacios Linares · Mateo Palmarín Moruno · Sebastián Perrera Marrero · Francisco Perujo González · José Ramal García · Antonio Roca Soldevila · Lucinio Rojo Hernández · José Romai Lainez · Estanislao Ruiz López · Manuel Sáez Murillo · Pedro Súñer Nielles · Joan Vergés Aleu · Eliseu Vidal Culubret · Andrés Villanueva Ballesteros · Diego Zambrana Menacho

13 de noviembre de 1941

Vicente Albuche López · Josep Baqué Cool · Julio Bonet Esteve · Juan Borrás Benaigues · Mario de la Calle García · Diego Cantarero Ballestero · Valentín Collado Fernández · Antonio Díaz Gutiérrez · Emilio Fernández García · Juan Font Ribas · Manuel Giménez León · Miguel Granero López · Joan Grano Alsina · Justo Guerrero Manchero · Juan Guijo González · Antonio Lorenzo Guardia · Hipólito Maquedano Muñoz · Manuel Molina Ávila · Ramón Pujol Soler · Pedro Rueda Vázquez · Agustín Teres Mirada

14 de noviembre de 1941

José Albert Falcó · Pablo Alcalá Fañanás · Manuel Alcázar Gómez · Francisco Aliaga Cánovas · José Arnau Soler · Juan Barberá Solá · Juan Barreda Fons · José Bonilla Matute · Salvador Bru Marco · José Cabanes Francés · Federico Carvajal Martínez · Pedro Castelló Hernández · Antonio Cebrián Calero · Manuel Cebrián García · Ramón Cerrato Ramos · Federico Cervera Moratín · Manuel Cobos Herruso · Juan Conesa Inglés · Pere Coronas Garganta · Miguel Cruceta Martín · Antonio Daza Quijada · Manuel De Blas Sánchez · Angel Diéguez Canales · José Domenech Certado · Antonio Espejo Arroyo · Antonio Fornos Vinet · Joaquín Forradellas Llaras · Francisco García Alarcón · Pedro García Blázquez · Fidel Garrido Sánchez · Amadeo Garí Capdevila · Ramón Gil Gil · Saturnino Giménez Fernández · Manuel Giménez Rivas · Antonio Giménez Simón · Vicente Guillén Rubio · Francisco Gómez García · José Gómez Gómez (Lanteira) · José Herrera Altimita · Mariano Híjar Avellanet · Manuel Juliá Mer · Francisco Marfil Crespo · Luis Martín Aguilera · Juan Martínez Caparrós · Gregorio Martínez Cebrián · Juan Marín Pallejà · Antonio Mateo Marín · Pedro Navarro Bielsa · Rosalio Navas Ruiz · Manuel Ordóñez Pérez · Aurelio Pedraza Paniagua · Emilio Peláez Ramiro · Juan Puigcercos Figols · Daniel Pujol Margalef · Mariano Pérez Rodríguez · José Ripoll Peri · Joaquín Royo Allueva · José Río Estallo · Fortunato Seguido Redondo · Alberto Suárez Gallego · Valeriano Suárez Suárez · Ramón Sánchez Pérez · Juan Teles Moreno · Juan Tey Canos · Juan Torras Ribellas · Amadeu Torrent Corominas · Lucrecio Torrico Castillejo · Manuel Trullenque Medina · Teodoro Valls Guasch · Salvador Velázquez Murillo · Emilio Vidal Manero · Antonio Vilches Gallardo · Lorenzo Villa Gibanel · Pedro Villaverde Petralanda · Guillermo Vindel Cucharero

15 de noviembre de 1941

Juan Amarat Rebollo · Antonio del Amo Díaz · Eleuterio Aznar Galipienso · Lluís Bagué Donatin · Joaquin Blesa Muñoz · Manuel Bogas Fenoy · Lucas Carnero Escaño · Antonio Colón Abadías · Francisco Escribà Morán · Alejandro Esque Motillo · José Fernández Martín · Antonio Ferrer Juanós · Francisco Guevara Molina · Francisco Guillén Comas · Rafael Gálvez Benlliure · Antonio Latorre Herrando · Vicente López Rubio · Antonio López Tarragona · Emili Madí Mola · Antonio Manit Perich · Ramon Maymí Viñas · Francisco Molina Céspedes · Pedro Molina Muñoz · Ignacio Moya Román · Lorenzo Muñoz Bayo · Juan Olmo Martín · Juan Ortiz Amo · Mariano Pano Encuentra · Rafael Pinto Galán · Ramon Pont Serra · Segundo Rodríguez Alonso · Manuel Rojas de la Cruz · Antonio Terraza Aguilón · Alfonso Tomás Nogueras · Pedro Vega Vicente

16 de noviembre de 1941

Josep Alluera Millan · Mariano Alvarez Escudero · José Bonilla Horcas · Juan Cabrera Torreño · Fausto Escario Uset · José Fernández Martínez · Cristóbal Fontanellas Fiter · Ramón García Cánovas · Pedro García Lucía · Pedro Gascón Antio · Florencio Guerri Bonastre · Francisco Gutiérrez García · Octavio López Reymondez · Fausto Parra Galiana · Manuel Peña Lara · Cristóbal Piñero Matallana · Antonio Planells Guasch · Fracisco Prefasi Alberola · Felipe Rodríguez Sánchez · Antonio Ruiz Carrillo · Vidal Ruiz de la Peña · Enrique Ríos Belmonte · Faustino Sanagustín Prior · Pablo Segués Boncompte · Santiago Sierra Gutiérrez · Juan Tordesilla Arellanos · Emilio Tovar Martínez

17 de noviembre de 1941

Nicolás Aladreu Merino · Víctor Benito Ibarra · Francisco Conolla(?) Brunat · José González Ribera · Santos Gálvez Aguirre · Alfredo Gómez López · Juan Herta Pardo · Luis Jabonero Arroyo · Tomás Llasat Caros · José Llop Cardona · Alfonso Llovio Bonera · Julián Martínez Giménez · Felipe Mellado Mellado · Ángel Mudarra García · José Peiri Miró · Antonio Piñol Cortés · Antonio Rizo Torres · José Román Ibars · Hermógenes Roza Busta · Miguel Solano San Juan · Juan Sánchez Bardera · Juan Sánchez Santos · Antonio Tarrida Capellades · Rafael Zoroa Villaescusa

18 de noviembre de 1941

Juan Acedo Blanco · Segundo Aranda Gimeno · Antonio Carrasco Tapias · Domingo Cedres Arrocha · José Cerver Morell · Miguel Del Río Requena · Javier Deltell Prats · Francisco Ferrando Pedret · Salvador Ferrer Blasco · Juan Gálvez Cervera · Andrés López García · Francisco López García · José Martínez Benito · Alfonso Marín Córdoba · José Murillo Calabria · Emilio Musons Torné · Antonio Rodríguez Díaz (Oria-Rambla) · José Rovira Prat · Diego Ruiz Aguera · Victoriano Salas Cáceres · Eduardo Villa Señor

19 de noviembre de 1941

Martín del Amor Hurtado · Rafael Arenas Adamur · Francisco Ballester Pérez · José Becerra Triñánez · Francisco Beltrán Cuartero · Baudilio Beltrán Tora · Antonio Blanco Blanch · Adolfo Cabeza Fernández · Antonio Calvo Torrico · Manuel Castro Delgado · Juan Fernández Martínez · Macario Flores Martín · Sebastián García Roca · Juan Giménez Rodenas · Francisco Gracia Lacosta · Antonio Guadix Mansilla · José Juanico Mateu · Fernando López Tejero · Alberto Mallorquí Aspert · Agustín Maurandi Martínez · Valentín Molina González · Claudiio Pañuelas Escarpa · Jesús Rodríguez Olivares · Antonio Romero López · Andrés Sendra Morell · Luís Serradell Santanera · Elías Soriano González · Eladio Sáez Urzay · Antonio Trigo Ortega · Manuel Vega Gutiérrez

20 de noviembre de 1941

Roque Atienza Suñén · Antonio Barrufet Barrufet · Manuel Belles Beltran · Felipe Blancom Lavilla · Jaime Boldo Zanón · Antonio Bravo Martínez · Teodoro Campo Aso · Juan Castillo Pérez · Salvador Cuéllar García · José De la Torre Gallego · Félix Estéban Monleón · Hilario Flores Mota · Pedro García Barrera · Manuel Garrido Payán · Vicente Gil Díaz · José Llopart Sola · Manuel López Torres · Fernando Martínez Zaragona · Arturo Masjuan Reverter · Francisco Montañés Castillo · Dionisio Ortiz Salamanca · Manuel Reina Moya · Joan Renart Vilanova · Gregorio Riba Delgado · Juan Rodríguez Trujillo · Fernando Rovira Llansó

21 de noviembre de 1941

Augusto Adell Guardiola · Julián Aparicio Baranda · Ramón Arias Fernández · Joan Bosch Mauri · Pedro Braza Montalbán · Juan Bujardón Martínez · Francisco Carmona Vicent · Pedro Castiblanques Grau · José Castro Migorance · Nicasio Fernández García · Sotero Fernández Jara · Benigno Gallego Bernal · José García García · Andrés González Márquez · Juan Gras Puigmartí · Iglesias Hinojosa · Manuel Lorente Lorente · Antonio López Ortega · Antonio Merli Cornellana · José Molina Morón · José Monclús Roig · Justo Morales Bueno · Antonio Mármol Mellado · Antonio Padilla Escobar · Bernardino Pardo Azón · - Pinsà Palomeras · Francisco Quero González · Ángel Ramírez Muñoz · Ursicino Ruiz García · Joaquín Soria Rovira

22 de noviembre de 1941

José Alcaraz Personal · Fidel Barrio Carrasco · Manuel Berdusán Gascón · Antonio Brun Boix · José Catafan Rabadán · Juan Deu Casanovas · Eugenio Gómez Aranda · Valderio Illat Ester · Juan Manzano Murillo · Vicente Martín Rodríguez · Eulogio Martínez Zafra · Antonio Pérez López · Ángel Reina Moya · José Sirvent Domingo · Baltasar Viudez Castellón

23 de noviembre de 1941

Emilio Agui Aullón · Carlos Alentorn Tarragó · Josep Bartra Canet · Miguel Calvo Sánchez · Joaquín Dobón Aguilera · José Durán Fernández · Martín Ferreiro Alvarez · Manuel Grande Segarra · Antonio López Saurín · José Martínez Cacheira · José Martínez Ruiz · Felipe Palma Pascual · José Pérez Fernández · Basilio Quintero Martínez · Luis Soler Morales · Wenceslao Sánchez González · Pedro Sánchez Morales · Juan Tapias Roig · Aquilino Ugena Alcántara · Francsico Vila Soler · Francisco Visa Morell

24 de noviembre de 1941

Federico Aurioles Ruiz · Lucas Avalos Portero · Joaquín Barba García · Francisco Benet Vives · Manuel Berja Domínguez · Martín Buchaca Parramona · Jaime Castellví Peña · Carmelo Chaco Palau · José Cobos Sánchez · Bartolomé Florit Pellicer · Ignacio Garmendia Gainza · Ramon Gómez López · Pedro Laborda Gallego · Ramón Martínez Belmonte · Mariano Olea Babón · Manuel Peña Martínez · Felipe Pérez Les · Juan Roma Montserrat · Antonio Rus Lomas · Urbano Sanmartín Abilleira · Hilario Álvarez Moradiellos

25 de noviembre de 1941

Damián Alegret Mañé · Francisco Alvarez Durán · Tesifón Bregón Villumbrales · Rafael Bueno Ruiz · Santiago Dueso Ros · Santos Fernández Pinero · Manuel González León · Antonio Hernández Sanz · Nicolás Julián Gil · Francisco Just Campa · Salvador Mariages Fulquet · Eugenio Martín Sanz · Rafael Montilla Vaquero · Cristóbal Pariente Ojeda · Manuel Peñas Palo · Benito Rodríguez Franco · Manuel Suárez López · Agustín Sánchez París · Gabriel Villacanas Suárez · Juan Viñas Vilanova

Véase también: Memoria histórica · Nazismo